Noviembre comienza con la certeza de la recesión técnica y sin planes de corrección de fondo en el Gobierno Nacional. Tras la contracción oficial del 0,6% del Producto Bruto Interno (PBI) en el segundo trimestre, estimaciones privadas confirman un retroceso cercano al 1,2% en el tercero, según el Índice General de Actividad de Orlando Ferreres. El Banco Central reconoció la caída del período julio-septiembre y proyecta una recuperación en el cuarto trimestre del orden del 1,8%, según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), pero sin alterar los pilares del programa.
El Gobierno nacional, encabezado por el presidente Javier Milei y el ministro Luis Caputo, mantiene el rumbo. Descartó de plano un “plan platita” y reiteró que el superávit fiscal primario —con meta de 1,4% del PBI en 2026 y esfuerzo similar en 2027— y la desinflación continúan como anclas inamovibles. “No va a haber un ‘plan platita’ mientras el presidente Javier Milei siga en funciones”, afirmó el portavoz Adrián Ravier. Las medidas de alivio al consumo se postergaron hasta marzo, según fuentes del equipo económico.
En ese marco, el esquema de reactivación se limita a la recuperación de los ingresos reales, la expansión del crédito y el freno a los aumentos tarifarios por encima de la inflación. La baja de la inflación —el IPC promedió 1,9% mensual en el tercer trimestre— comienza a permitir que los salarios recuperen terreno, como en las paritarias mercantiles con mejoras del 1,9% mensual hasta fin de año más una suma no remunerativa. El Banco Central flexibilizó normas para préstamos en dólares (hasta el 15% de los depósitos) y las autoridades afirmaron que “están dadas todas las condiciones” para un repunte crediticio. El freno tarifario incluye el congelamiento de tarifas de colectivos nacionales en noviembre.
El economista tucumano Ricardo Arriazu, una de las voces más escuchadas en el entorno del Presidente, advirtió que la política monetaria del Banco Central explica el estancamiento. “Cosecha récord, producción récord de hidrocarburos, ganancia en minería, menos compra de divisas por parte del sector privado, términos de intercambio favorables. Deberíamos estar creciendo arriba del cinco y estamos estancados creciendo menos del dos”, afirmó. La causa, según su diagnóstico, es la “demasiada compra de divisas por parte del Banco Central. Esa es la política monetaria”. En exposiciones posteriores, precisó: “Estoy a favor de que compren reservas, pero no de comprar a costa de destruir crédito interno, porque, si no, genero recesión, desconfianza y una corrida el año que viene. ¿Para qué acumulo dólares si yo genero el problema?”. También vinculó la brecha con la falta de credibilidad: “Nuestro nivel de deuda comparado con el resto del mundo es nada. El problema es que nadie nos cree. Somos estafadores seriales”.
Paralelamente, el Fondo Monetario Internacional y el Gobierno alcanzaron un entendimiento técnico el 27 de octubre sobre la tercera revisión del programa, que habilitaría un desembolso de unos 900 millones de dólares, pendiente de aprobación del Directorio a principios de diciembre. El acuerdo contempla cuatro líneas: el desarrollo de los mercados de capitales y del crédito hipotecario; la profundización de la flexibilidad laboral; el avance de las concesiones de infraestructura recientemente adjudicadas; y la facilitación de la ejecución de proyectos bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), cuyos montos aprobados superan los 76.000 millones de dólares.
El contexto es heterogéneo. El país cerrará 2026 con un récord histórico de exportaciones y un superávit comercial superior a los 25.000 millones de dólares. El Banco Central compró cerca de 16.000 millones de dólares en lo que va del año y las reservas netas superaron la meta de junio en unos 4.000 millones. Sin embargo, el impulso de la minería, la energía y el agro no derrama sobre la industria, el comercio y la construcción. Cuatro informes privados anticipan caídas en la producción industrial de septiembre: la Unión Industrial Argentina estima una baja interanual del 3,4%; FIEL, del 2,9%; y Ferreres, del 1,5%. El sector automotriz y maquinaria arrastran contracciones acumuladas superiores al 17% en los primeros nueve meses.
Las consultoras privadas recortaron sus proyecciones de crecimiento para el año a alrededor del 1% (Eco Go estima 0,8%), lejos del 5% que figuraba en el presupuesto original o del 3,5% que el FMI proyectaba en abril. El propio Presidente reconoció que la economía “crece menos de lo esperado”. El desafío de los próximos meses es convertir la estabilización macroeconómica en una reactivación que se perciba en el mercado interno, sin poner en riesgo el equilibrio fiscal. El cuarto trimestre será la primera prueba, en un contexto en el que no se anuncian correcciones de fondo antes de que el calendario electoral de 2027 concentre las decisiones.

