Gladys “La Bomba Tucumana” anunció este 1 de noviembre el cierre definitivo de su local de empanadas tucumanas en el barrio porteño de Recoleta y vinculó la medida con la difícil situación económica que atraviesa el país y con las políticas del Gobierno nacional. En un mensaje publicado en su cuenta de Instagram, la cantante escribió que le tocaba despedirse de un sueño “con el corazón partido” y que la decisión, que jamás hubiera querido tomar, se imponía por la coyuntura que obliga a enfrentar el final del emprendimiento gastronómico, según publicó Infobae.
El comercio, denominado La Bomba Empanadas Tucumanas, había abierto sus puertas a mediados de agosto de 2024 en la calle Paraguay al 2387, a pasos de la avenida Callao, como una actividad complementaria a su carrera musical y con la intención de llevar a Buenos Aires el sabor de las empanadas de su provincia natal. La artista, que había anticipado el proyecto meses antes, lo presentó como un sueño de toda la vida inspirado en las recetas familiares elaboradas junto a su madre en un horno de barro, y contó con la colaboración de su hijo y de su pareja en los inicios.

El emprendimiento creció más allá de ese primer local. Posteriormente sumó una sucursal en Belgrano, en Montañeses 2038, y contó con una fábrica en San Miguel de Tucumán que empleaba a 32 personas y producía alrededor de 80.000 empanadas por mes, con una inversión inicial estimada en unos 200.000 dólares. Las empanadas, de unos 100 gramos y elaboradas de manera artesanal con carne picada a cuchillo, cebolla, morrón, comino de los Valles Calchaquíes y los característicos trece repulgues, se transportaban refrigeradas a la Capital Federal. En agosto de 2025 la marca lanzó un sistema de franquicias, impulsado por su hermano Sergio y con apoyo de una consultora, que contemplaba locales de al menos 25 metros cuadrados y una inversión a partir de 60.500 dólares.
Ya en septiembre de 2026, durante su participación en La Noche de Mirtha y en entrevistas televisivas, Gladys había anticipado las dificultades para sostener el negocio. Explicó que las ventas respondían bien y que el producto era bien recibido, pero que los gastos fijos —empleados, ARCA y alquiler— no se condicen con los ingresos, y que el costo de los insumos había subido de manera abrupta, como una bolsa de cebollas que pasó de 17.000 a 28.000 pesos en una semana. En esa oportunidad también señaló que había reducido el personal del local de siete a tres empleados y cuestionó las promesas de mejora económica que, según dijo, la habían llevado a invertir sus ahorros.
En el mensaje de cierre, la cantante puso especial énfasis en el impacto laboral. Señaló que detrás del final del local había mucho esfuerzo, ilusiones y trabajo, y que personas a las que aprecia se quedan sin su fuente de ingresos, a las que calificó como las más perjudicadas por esta realidad y por las políticas del Gobierno. Agradeció a los clientes que eligieron el emprendimiento y expresó la esperanza de que algún día puedan volver a encontrarse, aunque no precisó si planea reabrir en otra modalidad o ubicación ni el destino inmediato del personal ni de la fábrica tucumana.
El anuncio se produce en un contexto en el que distintos sectores del comercio minorista y gastronómico reportan dificultades para sostener la actividad por la combinación de costos fijos elevados, presión impositiva y niveles de consumo que no acompañan de manera uniforme la recuperación de algunos indicadores macroeconómicos. Para Gladys, el proyecto que había nacido como una forma de honrar su origen y de diversificar su actividad pública cierra así un ciclo iniciado con ilusión a mediados de 2024 y que, según sus propias palabras, no pudo sostenerse en las condiciones actuales.

