La Legislatura de Tucumán distinguió a Catalina Lonac por su trayectoria empresarial y su aporte a la educación superior

En una ceremonia realizada en la Honorable Legislatura de la Provincia, se distinguió a la doctora Catalina Lonac por su destacada contribución al desarrollo productivo y académico de Tucumán. Hija de inmigrantes croatas, empresaria referente de la industria sucroalcoholera y fundadora de la Universidad San Pablo-T —la primera universidad privada laica del Noroeste argentino—, Lonac recibió el reconocimiento por una trayectoria marcada por el esfuerzo, la resiliencia y el compromiso con el progreso regional.

El acto fue encabezado por el vicegobernador Miguel Acevedo, presidente de la Legislatura. Acevedo describió a Lonac como “una líder natural” que “no necesita cargos” y que siempre está “donde hay que estar”. “Hay una frase que dice: ‘No pasemos por esta vida sin dejar huellas bonitas’, y eso es lo que hace constantemente Catalina”, expresó.

Al recibir la distinción, Lonac manifestó su emoción particular por tratarse del primer reconocimiento de esta naturaleza en su provincia natal. “He recibido reconocimientos en otras partes del mundo, pero es la primera vez que me homenajean en mi provincia. Para mí es muy importante y me motiva a seguir adelante, porque alguien ve lo que uno hace”, señaló. Recordó que, pese a distinciones internacionales —incluida la de Mujer del Año en Croacia y Austria—, nunca había sido honrada antes por las instituciones tucumanas.

En un discurso emotivo y reflexivo, la homenajeada repasó los hitos de su vida. Hija de inmigrantes que llegaron “de muy abajo”, creció en una familia forjada en el trabajo y la unión tras la temprana pérdida de su hermano José. “Llevo la rebelión en mi sangre”, le dijo alguna vez a su padre, quien deseaba que estudiara Farmacia, mientras ella elegía la abogacía y convertía los tribunales en “su casa”.

A los 40 años, impulsó un proyecto que muchos consideraron una “locura”: fundar la Universidad San Pablo-T en las instalaciones del antiguo ingenio. Bajo su conducción, la institución creció de cuatro a 42 carreras y se consolidó como un polo educativo que transforma realidades. “El estudio es la única herramienta capaz de garantizar la libertad y la ascendencia social”, sostuvo Lonac, quien citó el caso de un obrero del ingenio Florida que se recibió de médico gracias a esa oportunidad.

Lonac no evitó referencias a los desafíos provinciales y nacionales. Lamentó la falta de unidad en Tucumán —“no somos unidos, no sabemos juntarnos”— y defendió el potencial del Norte argentino. Calificó al etanol como el “petróleo verde” del futuro y criticó la mirada centralista que subestima la riqueza regional: “El cambio energético de este país va a pasar por el etanol y el norte no va a ser nunca más pobre porque no tiene por qué serlo”.

La empresaria también enfatizó la importancia de salir de las “burbujas de privilegio” y trabajar en barrios vulnerables, como Los Vásquez, para recuperar a los jóvenes. Defendió la cultura y el arte como derechos esenciales y dirigió un mensaje claro a las nuevas generaciones: “No hay otra forma de ser libre que estudiando, preparándose. No hay otra forma ni la va a haber”.

Asistieron al acto, entre otros, los legisladores Rodolfo Ocaranza, Hugo Ledesma y Agustín Romano Norri; el diputado nacional Carlos Cisneros; el rector de la Universidad San Pablo-T, Ramiro Albarracín; el presidente de la Unión Industrial de Tucumán, Jorge Rocchia Ferro; y Catalina Rocchia Ferro, directora de la compañía Los Balcanes.

Con esta distinción, la Legislatura tucumana reconoció no solo una carrera exitosa en el ámbito empresarial y educativo, sino también un ejemplo de tenacidad y visión que trasciende lo individual y contribuye al desarrollo colectivo de la provincia.

Más Noticias

También puede interesarte