En un contraste que resume las tensiones del sector financiero argentino, el gremio bancario confirmó un nuevo ajuste salarial que eleva el sueldo inicial por encima de los 2,2 millones de pesos, al tiempo que las entidades privadas continúan reduciendo su red de atención presencial y desprendiéndose de personal en todo el país.
En Tucumán, el proceso de reconversión tecnológica y ajuste de costos ya tiene consecuencias concretas. Según informaron fuentes consultadas por El Federalista, en los próximos meses cerrarán sus puertas tres sucursales de un reconocido banco privado argentino: una en Barrio Sur, otra en Barrio Norte y la tercera sobre la calle San Martín, en el corazón de la City bancaria local.
El anuncio del gremio se produce en el marco de un mecanismo de actualización automática por inflación acordado con las cámaras empresariales. En abril de 2026, los trabajadores bancarios perciben un incremento del 2,9% correspondiente al IPC de febrero, que se suma a los ajustes previos y lleva la suba acumulada en el primer cuatrimestre a cerca del 9%. De esta manera, el salario básico inicial para un empleado que ingresa al sector se ubica en $2.187.023,79.
El secretario general de la Asociación Bancaria, Sergio Palazzo, defendió la medida al afirmar que “desde la Asociación Bancaria garantizamos que los trabajadores y trabajadoras bancarios salvaguarden el poder adquisitivo de los salarios”. El acuerdo incluye, además, el reajuste mensual de todos los adicionales y el bono anual por el Día del Bancario, cuyo piso mínimo supera actualmente los 1,9 millones de pesos, monto que también se actualiza.
Sin embargo, este fortalecimiento de las remuneraciones ocurre en paralelo con un marcado achicamiento de la estructura física de la banca privada. Según datos del sector, entre fines de 2023 y fines de 2025 cerraron en la Argentina 283 sucursales, al pasar de 4.414 a 4.131 locales. La tendencia se aceleró en los primeros meses de 2026, impulsada por la alta morosidad, la caída en la demanda de crédito y el avance de las operaciones digitales, que ya representan alrededor del 90% de las transacciones.
En este contexto de reconversión, Tucumán no escapa a la dinámica mundial. El cierre de las tres sucursales mencionadas refleja el impacto local de una transformación que privilegia la eficiencia tecnológica por sobre la atención presencial tradicional. Por supuesto, quienes sufrirán el coletazo son los empleados del sector privado.
