Trump ha sostenido que Irán “ha acordado totalmente” no obtener un arma nuclear y que las conversaciones avanzan “muy bien”. Históricamente, las autoridades iraníes han reiterado que su programa nuclear es de carácter exclusivamente pacífico, una posición respaldada por una fatwa del líder supremo, Ali Jamenei. No obstante, hasta el momento no existe un anuncio conjunto que valide un acuerdo amplio de esta naturaleza. Fuentes iraníes, incluyendo al ministro de Exteriores y asesores cercanos a Jamenei, han matizado o desmentido algunas de las concesiones mayores planteadas por Washington, calificando ciertas demandas como irreales.
Otro punto central de los anuncios es la supuesta suspensión indefinida del programa de enriquecimiento de uranio por parte de Irán, que incluiría el cese del uso de centrifugadoras avanzadas. En negociaciones anteriores, Teherán ha ofrecido suspensiones temporales —de hasta cinco años—, pero rechaza tajantemente prohibiciones permanentes o la eliminación total del enriquecimiento en su territorio, considerándolo una línea roja. Los informes de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) revelan que Irán posee alrededor de 400-440 kilogramos de uranio enriquecido al 60%, un nivel cercano al armamentístico, y han señalado deficiencias en la cooperación de Teherán con las inspecciones.
Trump también ha afirmado que Irán entregaría su stockpile de uranio enriquecido —al que se refirió como “polvo nuclear”— a Estados Unidos o a un tercero, en el marco de un posible canje que involucraría la liberación de fondos congelados por unos 20.000 millones de dólares. Esta entrega no ha sido confirmada por las autoridades iraníes. La AIEA monitorea estos inventarios, y cualquier movimiento de material nuclear bajo supervisión internacional sería verificable a través de sus reportes. Los ataques aéreos de 2025 dañaron instalaciones, pero persisten dudas sobre el estado exacto y la accesibilidad del stockpile remanente.
En cuanto al cese de hostilidades, Trump ha mencionado un alto el fuego de dos semanas —potencialmente extensible— y la reapertura completa del Estrecho de Ormuz al comercio marítimo. Este aspecto resulta más verificable: Irán confirmó la reapertura del estrecho y un cese temporal de las hostilidades, hechos respaldados por datos de tráfico marítimo y reportes de agencias internacionales como la BBC y AP.
El presidente estadounidense ha retomado, además, sus críticas históricas al acuerdo nuclear de 2015 (JCPOA), al que calificó como “el peor acuerdo” por permitir supuestamente a Irán acceder a armas nucleares tras ciertas cláusulas de caducidad. Expertos y verificaciones independientes señalan que el JCPOA limitaba significativamente el enriquecimiento, el número de centrifugadoras y los inventarios por períodos de 10 a 15 años, extendiendo el tiempo de “breakout” para producir material fisionable. Tras la retirada de Estados Unidos en 2018, Irán incrementó progresivamente su programa, violando varios límites.
Para comprobar de forma independiente estas informaciones, resulta esencial consultar fuentes primarias como los reportes trimestrales de la AIEA, las declaraciones oficiales del gobierno iraní y la Casa Blanca, así como coberturas de medios de referencia como Reuters, AP y BBC. La Arms Control Association ofrece análisis técnicos detallados sobre la cuestión nuclear.
En síntesis, mientras algunos elementos —como la reapertura del Estrecho de Ormuz y los ceses temporales de fuego— cuentan con confirmación pública, los aspectos centrales del programa nuclear iraní permanecen en negociación y generan discrepancias entre las versiones de Washington y Teherán. La situación evoluciona con rapidez y se espera que posibles reuniones durante este fin de semana aporten mayor claridad. La verificación rigurosa y cruzada sigue siendo fundamental para distinguir entre avances concretos y expectativas aspiracionales.
