El endeudamiento golpea a los jóvenes tucumanos: más de un tercio ya está en mora

El economista Eduardo Robinson advirtió por el crecimiento de las deudas entre los argentinos y puso el foco en Tucumán. En la provincia, el 35,57% de los jóvenes de hasta 25 años registra atrasos en sus pagos. La facilidad para acceder a créditos digitales y los bajos ingresos aparecen entre las principales causas.

El acceso inmediato al crédito a través de billeteras virtuales y la falta de una recuperación significativa de los salarios forman una combinación cada vez más difícil para miles de familias. El economista Eduardo Robinson analizó el fenómeno y alertó por el nivel de endeudamiento que afecta a la Argentina y que también muestra cifras preocupantes en Tucumán.

Durante una entrevista con Ana Pedraza y Gabriel Sanzano en La Tucumana de Mañana, por FM La Tucumana 95.9, Robinson explicó que el escenario actual modificó una conducta que durante años permitió a muchas personas afrontar préstamos en medio de una inflación elevada.

«Lo que está pasando es que estamos en un contexto económico en el que, en primer lugar, no hubo una recomposición muy fuerte del salario en los últimos meses. Mucha gente había incorporado desde hace mucho tiempo la idea de que tomar un crédito hacía que, en contextos inflacionarios muy altos, esa deuda terminara licuándose».

Según el especialista, la caída del ritmo inflacionario alteró esa dinámica. Las deudas ya no pierden peso con la misma velocidad frente a los ingresos, mientras que los salarios todavía no muestran una recuperación suficiente para absorber el costo de las cuotas.

«Mucha gente tenía la expectativa de que el proceso inflacionario le fuera a mermar la deuda. Bueno, eso no pasa hoy porque los niveles inflacionarios, si bien son altos, han empezado a descender. Entonces, todavía con un nivel de salarios que no se ha recuperado de manera significativa, mucha gente se ha endeudado y hoy tiene problemas para cumplir en tiempo y forma».

El crédito al alcance de un celular

Robinson también apuntó contra otro factor: la facilidad con la que cualquier persona puede acceder a financiamiento desde una billetera virtual.

«Muchas personas lamentablemente tienen cierto desconocimiento en materia financiera y toman tarjetas de crédito o créditos prendarios sin hacer un cálculo previo de si los van a poder pagar o de cuáles van a ser las condiciones. Además, hoy es muy fácil: te llega un mensaje de Mercado Pago y es como que todo está al alcance de la mano».

Para el economista, la expansión de las plataformas digitales eliminó parte de los controles que antes existían en el sistema bancario tradicional. En ese esquema, una persona debía atravesar distintas evaluaciones antes de obtener un préstamo.

«Hoy en día hay muchos adolescentes que han tomado préstamos de manera irresponsable en billeteras virtuales y los padres están detrás de ver cómo se paga eso. Los antecedentes de antes eran más moderados porque estaba el sistema bancario, que era más estricto».

El problema, según Robinson, no se limita al nivel de las tasas. La falta de educación financiera también puede llevar a que los usuarios acepten préstamos sin conocer con precisión el costo final ni su verdadera capacidad de pago.

Qué debería hacer el Estado

Ante el crecimiento de la morosidad, el economista rechazó la posibilidad de una asistencia generalizada para todos los deudores. Consideró que una medida de ese tipo podría generar un antecedente negativo.

«Si el gobierno dice ‘voy a ayudar a todos aquellos seis millones de personas que están con deuda’, el problema es el antecedente de salvatajes que crea, donde terminan pagando justos por pecadores».

Robinson sí reclamó una mayor intervención estatal en materia de regulación. Entre sus propuestas mencionó acuerdos para reducir las tasas de interés y mecanismos que permitan refinanciar las obligaciones de acuerdo con los ingresos de cada deudor.

«Sí me parece que lo que el gobierno tiene que hacer o puede hacer es tratar de llegar a acuerdos para lograr, básicamente, una baja en las tasas de interés de los préstamos. Es decir, que las tasas permitan refinanciar la deuda de acuerdo con la capacidad de pago».

También planteó una atención individual para quienes ya no pueden afrontar sus compromisos.

«Los bancos siempre hacen un estudio de riesgo crediticio para evitar estos problemas. Cuando las personas están ahorcadas, creo que ahí se debe trabajar caso por caso para adecuar la capacidad de pago con el préstamo. Eso es fundamental, además de la educación financiera y de regular quiénes tienen acceso a las billeteras virtuales y cómo pueden operar».

La situación de los jóvenes en Tucumán

Los datos sobre la provincia muestran una de las caras más preocupantes del fenómeno. Entre los tucumanos de hasta 25 años, la morosidad alcanza el 35,57%.

El registro contempla 58.644 jóvenes deudores. Dentro de ese universo, unas 26.000 personas ya presentan algún nivel de mora.

El volumen de dinero involucrado también expone la magnitud del problema. Los jóvenes de ese segmento tomaron financiamiento por $71.899 millones, de los cuales $25.575 millones ya quedaron en situación de mora.

Las cifras refuerzan la advertencia de Robinson: el acceso sencillo al crédito no siempre significa una solución para quienes necesitan cubrir sus gastos. Cuando los ingresos no alcanzan y la inflación deja de licuar las cuotas, el préstamo puede transformarse en una deuda difícil de sostener.

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