La presencia de un arma de fuego dentro de otra escuela volvió a generar preocupación en Tucumán. Este jueves, una adolescente de 15 años ingresó con un revólver a la Escuela N° 110 de Los Gutiérrez, en Alderetes, y aseguró que tomó esa decisión después de recibir amenazas de compañeros.
El episodio ocurrió cerca de las 10.15, en el establecimiento ubicado sobre calle Rivadavia, antes de la rotonda. La situación fue detectada por las autoridades de la institución, que dieron aviso al sistema de emergencias. Poco después llegaron efectivos de la Comisaría y de la Motorizada de Alderetes, dependientes de la Unidad Regional Este.
Según la información policial, el arma quedó a simple vista y se trató de un revólver con capacidad para ocho cartuchos. Cuando los efectivos lo secuestraron, encontraron seis proyectiles operativos y otros dos percutados. La adolescente afirmó que no efectuó ningún disparo dentro de la escuela.
La joven explicó ante los investigadores que había sido amenazada por compañeros para la salida de clases y que llevó el arma por temor a lo que pudiera ocurrir. Por el momento, esa versión forma parte de las actuaciones y deberá ser corroborada por la investigación.
Del operativo participaron el jefe de la Comisaría de Alderetes, subcomisario Diego Bazán; el jefe de la Motorizada de Alderetes, oficial principal Martín Britos; y el jefe de la Unidad Regional Este, comisario general Carlos Ruiz.
El procedimiento quedó bajo intervención de la Justicia, que deberá determinar las medidas correspondientes y avanzar con la investigación sobre el origen del arma y las circunstancias que llevaron a la menor a ingresar armada al establecimiento.
El segundo episodio en 48 horas
El caso de Alderetes se produjo apenas dos días después del disparo dentro de la Escuela Congreso de Tucumán, en San Miguel de Tucumán.
El martes, un alumno de 14 años ingresó al establecimiento con un arma de fuego. Durante una clase se produjo una detonación y el proyectil terminó contra una pared. No hubo heridos.
En un primer momento, dentro de la escuela no pudieron determinar que el ruido correspondía a un disparo. El vicedirector Jorge Soria explicó que al principio pensaron que podía tratarse de un fuego artificial o un petardo. Después confirmaron que el estudiante tenía un arma.
El adolescente manifestó luego que había llevado el arma desde su casa. Según relató la ministra de Educación, Susana Montaldo, el chico dijo que buscaba mostrar una imagen de empoderamiento y que sintió «la adrenalina de tener un arma en las manos».
El joven pasó por los procedimientos policiales correspondientes y regresó a su domicilio junto a su madre. Su padrastro, según explicó Montaldo, se encontraba fuera de la provincia. El adolescente no asistió a clases al día siguiente.
Qué decidió Educación después del disparo
Montaldo visitó la Escuela Congreso el miércoles y confirmó la activación de los protocolos previstos para este tipo de situaciones. También informó que el Ministerio dispuso un acompañamiento para los estudiantes, con intervención del gabinete psicopedagógico y de los equipos de orientación.
La cartera educativa planteó un trabajo específico sobre aspectos socioemocionales y formación ciudadana. Además, el Ministerio de Desarrollo Social puso a disposición un «equipo puente» para acompañar al grupo familiar del adolescente.
La ministra descartó, en cambio, la posibilidad de establecer controles generales de mochilas en las escuelas.
«No pasa por revisar a los alumnos. Son 400.000 alumnos. Esto pasa en la familia. Tenemos que trabajar juntos», sostuvo.
Montaldo también pidió mayor diálogo entre padres e hijos y puso el foco en el uso de dispositivos electrónicos.
«Tenemos que dejar un momento las pantallas, mirar a la cara a nuestros hijos y ver qué les pasa», expresó.
Un antecedente que volvió a quedar bajo la lupa
La discusión también recuperó otro episodio ocurrido este año. En abril, un alumno de 17 años ingresó con un revólver calibre .38 y seis proyectiles a la escuela secundaria El Salvador, en San Miguel de Tucumán.
En aquel caso, un compañero alertó sobre la presencia del arma y las autoridades activaron el protocolo de seguridad. El adolescente fue detenido y luego quedó bajo disposición de la Justicia. El arma no fue utilizada para realizar amenazas.
Ese antecedente fue mencionado este jueves por la legisladora radical Silvia Elías de Pérez, quien presentó un pedido formal ante el gobernador Osvaldo Jaldo para solicitar la renuncia de Susana Montaldo.
La legisladora cuestionó la respuesta del Ministerio de Educación y sostuvo que los episodios ya no pueden ser considerados hechos aislados. En su presentación también reclamó un plan integral de prevención de la violencia escolar, un relevamiento de infraestructura y mayor información sobre los equipos de orientación.
“En menos de cuatro meses tuvimos dos chicos que entraron armados a escuelas tucumanas. No podemos conformarnos con decir que, afortunadamente, no hubo víctimas. La educación y la seguridad de nuestros hijos no pueden depender de que una bala impacte en una pared y no en un compañero o en un docente”, afirmó Elías de Pérez.
La parlamentaria también cuestionó que los protocolos solo aparezcan después de los incidentes: “Un protocolo que se activa después de un disparo es necesario, pero no alcanza. El Estado tiene que llegar antes. Después del primer episodio había que revisar qué estaba fallando y tomar medidas para evitar que volviera a suceder”.
Con el episodio de Los Gutiérrez, Tucumán volvió a registrar en apenas 48 horas un caso de un menor que ingresó armado a una escuela. Esta vez no hubo una detonación ni personas heridas, pero el arma estaba cargada y seis de sus cartuchos se encontraban en condiciones operativas. La Justicia deberá establecer ahora qué ocurrió antes del ingreso de la adolescente, cómo llegó el revólver a sus manos y si las amenazas que mencionó efectivamente existieron.

