El mapa de la industria azucarera tucumana volvió a cambiar. Ingenios de Tucumán SA, la firma vinculada a Santiago Blaquier, concretó la compra del ingenio La Corona y de Bioenergía La Corona, hasta ahora bajo control de la familia Arano.
La operación se cerró este viernes y confirmó las versiones que circularon durante las últimas semanas. Tal como adelantó este medio, Blaquier avanzaba sobre La Corona después de la adquisición del ingenio Concepción, concretada a fines de 2025.
La nueva compra amplía de forma significativa la presencia del empresario en Tucumán. Su grupo ya controla dos establecimientos industriales de peso en la provincia y busca construir una estructura con mayor escala para competir en azúcar, alcohol, bioetanol y exportaciones. La incorporación de La Trinidad, además, continúa dentro de los planes de expansión de la compañía.
Un movimiento que comenzó con Concepción
Blaquier inició este proceso después de su salida del directorio de Ledesma. En diciembre de 2025 creó Ingenios de Tucumán y concretó la compra de Concepción, el mayor de los 14 ingenios que funcionan en la provincia.
Ahora sumó La Corona. La empresa sostuvo que el objetivo pasa por ganar escala y fortalecer su posición en distintos mercados.
El gerente general de Ingenios de Tucumán, Martín Franzini, confirmó la operación y destacó la estrategia de crecimiento. La compañía apunta al mercado interno del azúcar, al bioetanol y a las exportaciones.
La expansión coloca al empresario frente a los principales actores del negocio azucarero argentino. Con Concepción y La Corona, Ingenios de Tucumán reúne una capacidad de molienda cercana a 4,3 millones de toneladas anuales, según los datos difundidos tras el cierre de la operación.
La dimensión del nuevo grupo adquiere todavía mayor relevancia si se incorpora La Trinidad al cálculo. Los tres ingenios procesaron en conjunto cerca del 22% de la caña molida en el país durante 2025. La empresa proyecta que su estructura podría alcanzar entre seis y siete millones de toneladas de caña una vez que las tres plantas funcionen bajo una misma estrategia productiva.
La Corona cambia de manos después de cuatro décadas
La fábrica de Concepción permaneció durante alrededor de 40 años bajo la conducción de la familia Arano.
La Corona tiene una larga historia dentro de la actividad tucumana. Fue fundada en 1882 y desarrolló su actividad alrededor de la producción de azúcar y alcohol. También incorporó bioetanol y otras líneas vinculadas con la actividad industrial.
Durante la zafra 2025, el establecimiento molió más de 933.000 toneladas de caña y produjo cerca de 39.000 toneladas de azúcar, de acuerdo con los registros difundidos por el Instituto de Promoción del Azúcar y Alcohol de Tucumán.
La planta también atravesó un período complejo antes del cambio de manos. La deuda por el suministro de gas, los problemas financieros y las dificultades para afrontar los compromisos con proveedores y trabajadores marcaron los meses previos a la operación.
Ese escenario había quedado expuesto en agosto, cuando Naturgy NOA suspendió el suministro de gas a Bioenergía La Corona por una deuda y por incumplimientos vinculados con las restricciones de consumo. La situación provocó tensión dentro de la planta y obligó a una intervención de autoridades provinciales para buscar una salida.
En ese contexto, la llegada de un nuevo grupo empresario generó expectativas entre los trabajadores. En la etapa previa al cierre, el delegado de la Federación de Empleados de la Industria Azucarera, Carlos Galván, había asegurado que la prioridad del personal era preservar las fuentes laborales.
Fábrica y destilería, pero no las tierras
Uno de los aspectos centrales de la operación es la estructura del acuerdo.
La adquisición comprende la fábrica, la destilería y la maquinaria de campo. Los terrenos de la familia Arano quedan fuera de la venta y pasarán a un esquema de arrendamiento.
Ese modelo mantiene una característica que ya apareció en la compra de Concepción: Blaquier incorpora activos industriales sin sumar la propiedad de las tierras a su patrimonio.
La fórmula permite ampliar la capacidad fabril con una estructura diferente a la de los grandes grupos tradicionales, donde la tierra y la industria quedaron históricamente concentradas bajo una misma propiedad.
La transición de La Corona también tendrá una etapa de adaptación. La administración compartida prevista para el cierre de la zafra marcará el pasaje definitivo del control de la familia Arano al nuevo grupo.
La Trinidad, el próximo movimiento
La expansión no termina con La Corona.
La Trinidad continúa como la tercera pieza del proyecto de Blaquier en Tucumán. El empresario había avanzado durante este año en una negociación con Ricardo Sixto Ansonnaud para adquirir el ingenio de Chicligasta.
El cierre quedó postergado hasta después de la zafra. Si la operación finalmente se concreta, Ingenios de Tucumán reunirá tres establecimientos de gran escala dentro de la industria tucumana.
La combinación de Concepción, La Corona y La Trinidad permitiría al grupo alcanzar una capacidad de molienda de entre seis y siete millones de toneladas de caña.
Ese volumen cambiaría de forma sustancial la posición de Blaquier dentro del mapa azucarero nacional.
Un nuevo jugador de peso en la principal industria tucumana
La estrategia de Blaquier plantea un cambio relevante para Tucumán. Un empresario que hasta diciembre de 2025 formaba parte de la estructura histórica de Ledesma pasó, en menos de un año, a construir un grupo propio con presencia directa en varios ingenios de la provincia.
La compra de La Corona consolida esa transformación.
La compañía busca utilizar la mayor escala para fortalecer tres áreas: azúcar, alcohol y bioetanol. A eso suma la posibilidad de ampliar las exportaciones y mejorar su posición frente a los costos productivos.
El escenario también abre interrogantes sobre el futuro de la estructura industrial tucumana. La provincia concentra más del 60% de la molienda de caña de la Argentina y cuenta con 14 ingenios. La incorporación de nuevas plantas a un mismo grupo modifica el equilibrio entre los principales actores del sector.
La Corona ya no es una operación en ciernes. El traspaso se concretó y Blaquier sumó otro ingenio a su proyecto tucumano. Tal como adelantó este medio, el proceso de expansión que comenzó con Concepción ahora tiene un nuevo capítulo. Y La Trinidad puede ser el próximo.

