Andy Kusnetzoff negó categóricamente haber consumido cocaína alguna vez y atribuyó los movimientos involuntarios de su mandíbula, observados durante la última emisión de PH: Podemos Hablar por Telefe, a tics nerviosos que padece desde los diez años de edad. El conductor abordó el tema este lunes al aire de su programa radial Perros de la calle, en Urbana Play, luego de que imágenes del sábado circularan en redes sociales y generaran especulaciones sobre un posible consumo de sustancias durante el cruce entre Josefina “la China” Ansa y Santiago Maratea.
El periodista explicó que se trata de manifestaciones nerviosas que pueden intensificarse en períodos de tensión y que no siempre percibe en el momento en que aparecen. “Son nerviosos. Tics tengo desde los 10 años”, aseguró, y agregó que hay épocas en las que pasan meses o incluso años sin síntomas, aunque en general se presentan con frecuencia. En el caso puntual de la mandíbula, reconoció que le resulta más difícil de sobrellevar por la atención que genera frente a cámara, y recordó que anteriormente había tenido episodios similares en el cuello.
Kusnetzoff pidió disculpas a su compañera Cande Molfese, a quien describió como la encargada de explicar a la gente que él no toma cocaína ni nunca la tomó. “Tuvimos una charla muy seria una vez y es la encargada de explicarle a la gente que yo no tomo cocaína ni nunca tomé. Y realmente no la está pasando bien”, señaló. Molfese confirmó que pasó el fin de semana respondiendo mensajes y consultas: “Me pasé todo el fin de semana dando explicaciones. La gente me llama, me pregunta. Digo: ‘No, chicos, Andrés no consume cocaína’”.
El conductor aprovechó el momento para enviar un mensaje directo a su madre y desmentir las versiones. “Mamá, quedate tranquila, nunca probé la cocaína”, expresó, y bromeó con que cuando hablan de “raquetazos” se refiere a que está jugando al tenis, un deporte que empezó de grande. Relató también una anécdota de la infancia en la que uno de sus hermanos intentó corregir un tic en la pierna pidiendo a amigos que lo golpearan cuando lo hiciera, aunque “no me ayudó”.
Kusnetzoff vinculó la intensidad de los tics a los momentos de mayor tensión, como los vividos durante la grabación del programa televisivo. “Cuando uno está más tenso, empeora”, explicó, y admitió que “ahora realmente no me está ayudando que sea la mandíbula”. Reflexionó sobre las asociaciones que se hacen con su personalidad acelerada y el trabajo en los años noventa junto a figuras que hablaron de consumos, y sostuvo que si hubiera tenido un problema de adicción lo contaría, porque a esta altura sería imposible ocultarlo. “La verdad que eso a mí no me importa. Me dio gracia, me reí”, concluyó respecto de los comentarios en redes.

