Las elecciones intermedias de Estados Unidos, que se celebran mañana, podrían convertir al presidente Javier Milei en el principal perjudicado de América Latina si los republicanos pierden el control del Congreso. Argentina es el aliado más estrecho e ideológico de Donald Trump en la región, y el respaldo político y financiero que recibió de Washington en 2025 forma parte del andamiaje con el que el Gobierno enfrenta vencimientos de deuda y la perspectiva de la reelección de 2027.
Mañana se renueva la totalidad de la Cámara de Representantes (435 bancas) y un tercio del Senado. Las encuestas y los promedios de pronósticos otorgan a los demócratas una ventaja clara para recuperar la Cámara baja; el control del Senado aparece más disputado. Una mayoría opositora no anularía de inmediato las facultades del Ejecutivo, pero sí habilitaría mayor monitoreo presupuestario, audiencias, pedidos de documentación e investigaciones, y complicaría nombramientos. “Un Trump más cuestionado en sus márgenes de decisión interna por tener problemas en el poder legislativo. Derrotado en la elección legislativa, particularmente si pierde la mayoría en el Senado, es un Trump más cuestionado, con los demócratas ejerciendo mayor presión”, señaló Martín Schapiro, exsubsecretario de Asuntos Internacionales de la Secretaría de Asuntos Estratégicos. En ese escenario, agregó, Trump quedaría en posición de “pato rengo” durante los últimos dos años de su mandato.
Para la Argentina el nexo no es solo retórico. En 2025, en medio de turbulencias financieras y de las elecciones legislativas locales, la administración Trump habilitó un acuerdo de swap de divisas por hasta 20.000 millones de dólares. El Banco de Exportaciones e Importaciones de Estados Unidos anunció en septiembre un marco de hasta 7.000 millones para sectores estratégicos, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, dejó abierta la posibilidad de nuevas intervenciones ante tensiones financieras. Milei necesita ese entorno para afrontar vencimientos sin acceso pleno al mercado de crédito internacional. “Argentina hoy depende de sus acreedores institucionales para sostenerse frente al pago de los vencimientos de deuda, y no podría ir al mercado como hacen todos los países y refinanciar sus vencimientos”, apuntó Schapiro, en un contexto electoral que históricamente acentúa la demanda de dólares.
Desde la Casa Rosada se sigue el escrutinio con atención. Según reportes, el Ejecutivo anticipa que los demócratas recuperen la Cámara de Representantes y que los republicanos puedan conservar el Senado. Se prepara para una posible reacción negativa de los mercados y una suba transitoria del riesgo país, aunque descarta que el resultado modifique de fondo el respaldo bilateral. La evaluación predominante es que la relación trasciende la composición del Congreso y que la mayoría de los instrumentos de apoyo se ubican en el ámbito de las facultades del Ejecutivo.
Schapiro relativizó el impacto técnico inmediato: “La mayoría de las cuestiones que tienen que ver con el apoyo del gobierno de Trump a la Argentina son decisiones del Ejecutivo y no me parece probable que eso vaya a cambiar. (…) No veo que haya gastos que no estén autorizados en el presupuesto. Son utilizaciones razonablemente legales del dinero, entonces no creo que haya más que el cuestionamiento político”. Al mismo tiempo advirtió que los aliados regionales —Milei, el colombiano Abelardo de la Espriella o el chileno José Antonio Kast— no tienen alternativa fácil: “¿A dónde va a ir de la Espriella, Milei o Kast? No van a ir al Partido Demócrata”. En todo caso, mirarían con ansiedad la interna republicana en busca de interlocutores que garanticen alguna continuidad de la doctrina de seguridad nacional de la Casa Blanca.
La comparación regional ilustra por qué Argentina aparece especialmente sensible. En Colombia, la cooperación en seguridad y equipamiento militar —incluida la asistencia anunciada de 1.000 millones de dólares contra el “narcoterrorismo”— depende en buena medida del Comité de Apropiaciones del Congreso. En México, en cambio, un Congreso demócrata podría moderar la política comercial y devolver al primer plano cuestiones laborales en la revisión del T-MEC, lo que el gobierno de Claudia Sheinbaum podría interpretar como un alivio relativo. La ola de gobiernos de derecha que se sumaron a la iniciativa Escudo de las Américas de la Casa Blanca enfrenta, en distinto grado, el mismo riesgo de pérdida de impulso político si Trump sale debilitado. El reciente triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva sobre Flávio Bolsonaro en Brasil ya había recortado el mapa de aliados incondicionales.
Gustavo Flores Macías, decano de la Escuela de Políticas Públicas de la Universidad de Maryland, resumió el efecto previsible: un Congreso opositor funcionaría como “un freno” que “le bajaría la velocidad” a la política exterior y comercial hacia América Latina, aunque el presidente estadounidense conserve amplio margen de maniobra. Institucionalmente, poco cambiaría de un día para el otro. Políticamente, la exposición de quienes construyeron su estrategia externa sobre la afinidad personal e ideológica con Trump sería mayor. Para Milei, que busca la reelección en 2027 con una economía aún dependiente de la confianza externa, ese matiz no es menor.
La Casa Rosada no planea una delegación oficial a Washington para el escrutinio; la agenda inmediata del Presidente incluye la Cumbre Iberoamericana en Madrid. El resultado de mañana no reescribirá por sí solo los acuerdos vigentes, pero sí definirá el margen político con el que Trump podrá sostener, en los próximos dos años, el tipo de respaldo que Argentina recibió en 2025.
Fuentes y referencias
- CNN en Español: Los aliados de Trump en América Latina temen una derrota. ¿Qué se juega la región en las elecciones intermedias de EE.UU.?
- TN: La Casa Rosada seguirá con atención las elecciones en EE.UU. y advierte que una eventual derrota de Trump podría impactar en el riesgo país
- Infobae: Milei, Trump y el futuro económico: qué puede cambiar para la Argentina tras las elecciones en Estados Unidos
- Perfil: Elecciones en Estados Unidos: qué se juega Trump y por qué el resultado puede complicar a Milei y sacudir a los mercados
Edición de El Federalista con asistencia de la IA.

