Brasil celebra este domingo 25 de octubre el balotaje presidencial entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores, y el senador Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal, en una definición que mantiene a los analistas en suspenso por la estrechez de los márgenes registrados en la primera vuelta y en las últimas encuestas.
El Tribunal Superior Electoral habilitó a más de 150 millones de ciudadanos para sufragar entre las 8 y las 17, hora de Brasilia, y los primeros datos parciales del voto en el exterior muestran comportamientos diferenciados según las regiones, mientras las urnas en territorio brasileño continúan abiertas al momento de esta redacción.
En la primera vuelta del 4 de octubre, Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03 % de los votos válidos, equivalente a 56.104.503 sufragios, frente al 45,16 % de Lula, con 53.879.538 votos, una diferencia de 1,87 puntos porcentuales que obligó a la segunda ronda al no alcanzar ninguno la mayoría absoluta.
Las encuestas de la víspera, como la de AtlasIntel/Bloomberg y la de Quaest, ubicaron a Flávio con ligeras ventajas dentro del margen de error, entre 50,5 % y 51 % de los válidos frente a 49 % o 49,5 % de Lula, configurando un empate técnico que impide anticipar un ganador con certeza antes del cierre de los comicios.
El resultado tendrá implicancias directas sobre la relación bilateral con Argentina y sobre el rumbo de las políticas económicas del principal socio del Mercosur, en un contexto en el que el presidente Javier Milei ya se pronunció en los días previos al acusar a Lula de campaña sucia y expresar su preferencia por un cambio en Brasilia.

