A ocho días de que Raúl Alfredo Moyano desapareciera mientras descendía del cerro Ñuñorco, en El Mollar, su familia insiste en que el rastreo del chip del celular constituye la principal esperanza para orientar el operativo, al tiempo que cuestiona la intensidad de las tareas durante las primeras jornadas. El docente rural jubilado, de 59 años y residente en Bariloche, había llegado a Tucumán a fines de septiembre para visitar a sus familiares y conmemorar el aniversario del fallecimiento de su madre; el lunes 12 de octubre ascendió solo hacia la cumbre, envió una fotografía entre las 17 y las 17.30, y desde entonces no se tuvo más contacto.
La hija Suyay Moyano sostuvo que “se minimizó la situación del día martes” y que, si bien hubo rastrillajes desde el comienzo, “no con una intensificación como para haberlo encontrado los primeros días”, pese a que el lunes y el martes el tiempo había sido favorable. Agregó que la familia se siente excluida de las reuniones de coordinación y que debe consultar diariamente en la comisaría para obtener novedades, al tiempo que reclamó la existencia de un protocolo claro para casos de trekking en la zona.
El análisis de antenas de telefonía realizado por el Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF) permitió detectar una señal del teléfono de Moyano el miércoles 14 de octubre, captada por una antena en la zona de Los Sarmiento. Ese dato reorientó el rastrillaje hacia el sector sureste del cerro, en dirección a la ruta provincial 307 y la zona de El Indio o la Quebrada de Los Sosa, donde se concentra el esfuerzo terrestre ante las dificultades del clima, el barro y la neblina que limitan el uso de drones y helicópteros.
Los allegados difundieron mensajes de aliento bajo el lema “Papu resistí”, destacando su experiencia en montañismo en la Patagonia y el norte del país. El operativo, que ya incluye efectivos de la Policía de Tucumán, Policía Federal, Gendarmería y equipos especializados, mantiene el campamento en altura y continúa sin novedades concretas sobre el paradero del hombre, quien vestía campera negra, pantalón cargo verde, camiseta flúor y zapatillas grises, y presenta tatuajes de un cóndor y el escudo de River Plate.

