El Gobierno nacional aceleró las negociaciones para avanzar con la reforma electoral que pretende modificar las reglas de cara a las elecciones de 2027. El principal objetivo de la Casa Rosada es suspender las PASO, aunque todavía no consiguió los 37 votos que necesita en el Senado.
El proyecto tendrá este martes su primera instancia de discusión en la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara alta. La iniciativa contempla cambios en el sistema de primarias, el financiamiento de los partidos, la afiliación digital y los requisitos de representación territorial.
La discusión también tendrá una lectura particular en Tucumán. Osvaldo Jaldo ya manifestó su rechazo a la eliminación de las PASO en varias oportunidades, una posición que lo coloca en una situación diferente a la que sostiene el Gobierno de Javier Milei.
La Casa Rosada, además, busca utilizar la reforma electoral como una herramienta para ordenar sus acuerdos con los gobernadores. La secretaria general de la Presidencia y titular nacional de La Libertad Avanza, Karina Milei, fijó una condición para esas conversaciones.
“La definición de Karina es que no va a haber acuerdo político con ningún gobernador o espacio que no apoye la reforma política”, señaló una fuente cercana a la funcionaria.
Las senadoras tucumanas, en línea con Jaldo
Con Jaldo en contra de la eliminación de las PASO, el escenario natural es que las senadoras tucumanas tampoco acompañen la iniciativa libertaria. Sandra Mendoza y Beatriz Ávila ya mostraron en votaciones anteriores que no respaldan de manera automática los proyectos de la Casa Rosada.
Ambas rechazaron la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y su posición coincidió con la postura que había fijado el gobernador. El antecedente permite anticipar que los dos votos tucumanos volverían a ubicarse del lado contrario al oficialismo en una reforma que Jaldo ya cuestionó.
La posición de las senadoras también forma parte de una estrategia más amplia dentro del Senado. Mendoza y Ávila reclaman una agenda propia para Tucumán, con proyectos vinculados a las necesidades de la provincia.
Mendoza impulsó iniciativas relacionadas con endeudamiento y financiamiento, mientras que Ávila presentó junto con otros senadores un proyecto sobre biocombustibles. El tema tiene particular importancia para Tucumán por el peso de la actividad azucarera y la producción de bioetanol.
De esta manera, los votos tucumanos no aparecen alineados con la estrategia que la Casa Rosada pretende construir con los gobernadores. El antecedente legislativo y la posición de Jaldo anticipan una nueva diferencia con Milei.
El Gobierno busca los votos
La dificultad para el oficialismo pasa por alcanzar la mayoría necesaria. La suspensión de las PASO requiere 37 votos en el Senado, una cifra que La Libertad Avanza todavía debe construir mediante acuerdos con sectores opositores y mandatarios provinciales.
Patricia Bullrich, presidenta del bloque libertario en la Cámara alta, reconoció que el Gobierno todavía no cuenta con los apoyos suficientes.
“No hay consenso, hoy lo estamos construyendo, pero todavía no los tenemos”, afirmó la senadora al referirse a los votos para suspender las primarias.
Mientras Bullrich advierte sobre las dificultades, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, encabeza las conversaciones con gobernadores y bloques considerados dialoguistas. En esa tarea también participa Eduardo “Lule” Menem, armador político de La Libertad Avanza.
El oficialismo busca acercar posiciones con el PRO, sectores de la UCR y distintos gobernadores. La estrategia apunta a cerrar acuerdos antes de que avance el calendario electoral.
“Se están acelerando conversaciones. Santilli viene hablando hace mucho y no hay que volver a hacer agenda de bilaterales [con gobernadores]”, explicaron cerca del jefe de Gabinete.
Las alternativas para las PASO
El objetivo inicial del Gobierno era eliminar las PASO. Sin embargo, ante las dificultades para reunir los votos, la suspensión de las primarias aparece ahora como la alternativa principal.
La Casa Rosada también analiza una opción adicional: convertir las primarias en elecciones optativas para los partidos.
“Se va por la suspensión de las PASO y se deja abierta también la posibilidad de, llegado el caso, avanzar con una PASO no obligatoria, una PAS”, deslizó una fuente cercana a la mesa política libertaria.
Dentro del oficialismo consideran que esa variante también podría generar un costo para los sectores opositores que decidan utilizarla.
“Si utilizaran las primarias no obligatorias, lo más probable es que vaya a votar el 20% del padrón. Sería un papelón”, plantearon desde sectores libertarios.
El Gobierno también intentó sumar respaldos mediante otros puntos de la reforma. Entre ellos apareció la ficha limpia, pensada como un mecanismo para acercar posiciones con el PRO y sectores radicales.
Otra propuesta contempló el regreso de las listas colectoras, aunque esa posibilidad perdió fuerza y quedó descartada.
La presión del calendario
La Casa Rosada pretende que el debate avance antes de que comience el año electoral. Octubre aparece como el momento elegido por el oficialismo para intentar cerrar la discusión, aunque el tratamiento podría cruzarse con las negociaciones por el Presupuesto 2027.
“Ni para después de octubre, ni antes de noviembre”, resumió un funcionario con responsabilidades políticas.
A la presión parlamentaria se sumó una advertencia de la Cámara Nacional Electoral. El tribunal cuestionó la modificación de las normas electorales durante un período cercano a los comicios y señaló la necesidad de aprobar los cambios con suficiente anticipación.
“El plazo idóneo para introducir cambios es de entre seis y tres meses antes del inicio formal del proceso, para otorgar un tiempo razonable y suficiente, tanto a las autoridades electorales como a los actores políticos, de adecuar su propia reglamentación interna para armonizarla con la respectiva modificación legislativa”, establece el Manual para la Observación de Sistemas de Justicia Electoral de la Organización de Estados Americanos citado por los magistrados.
Un voto tucumano que Milei no tendría
La discusión de este martes pondrá a prueba la capacidad de negociación del Gobierno. Milei necesita sumar apoyos entre los gobernadores y sus representantes en el Senado, pero Tucumán aparece, al menos en este punto, fuera de esa estrategia.
Jaldo ya marcó su rechazo a la eliminación de las PASO y sus senadoras mantienen una línea política propia dentro de la Cámara alta. Si esa posición se sostiene cuando llegue la votación, la Casa Rosada deberá buscar esos dos votos en otro sector del Senado.
El debate por la reforma electoral vuelve así a mostrar una diferencia entre Tucumán y el Gobierno nacional. Esta vez, el punto de conflicto son las PASO y la forma en que Milei pretende llegar a las elecciones de 2027.

