El disparo que un alumno de 14 años efectuó dentro de la Escuela Congreso de San Miguel de Tucumán abrió una investigación que todavía tiene varios interrogantes. La Justicia busca establecer cómo el adolescente consiguió el revólver calibre .38 y bajo qué condiciones pudo sacarlo de su casa y llevarlo al establecimiento.
El arma quedó secuestrada y la pesquisa confirmó que estaba registrada a nombre del padrastro del menor, un camionero que se encontraba fuera de la provincia cuando ocurrió el episodio. El hombre presentó la documentación correspondiente a través de familiares.
Por ahora, no existen imputaciones penales contra el adolescente ni contra su padrastro. La Justicia intenta determinar si hubo alguna responsabilidad vinculada con la guarda del arma.
El hecho ocurrió el martes cerca de las 14.45, en la escuela ubicada sobre Congreso al 648, en el barrio Sur. El adolescente sacó el revólver dentro del aula y se produjo un disparo. El proyectil impactó contra una pared. No hubo alumnos, docentes ni integrantes del personal heridos.
Qué ocurrió dentro del aula
Las primeras reconstrucciones indican que el adolescente manipuló el arma frente a otros estudiantes. El jefe de la Zona 1 de la Unidad Regional Capital, comisario Cristian Peralta, sostuvo que el joven habría intentado mostrar el revólver a sus compañeros.
«En horas de la siesta un alumno ha ingresado con un arma de fuego, un revólver. Teniendo en cuenta la edad estimamos a título de travesura la trató de exhibir el arma mostrándole a los compañeros y esa manipulación ha producido que se efectué un disparo que gracias a dios no ha impactado en la humanidad del alumnado ni la gente que trabaja en la escuela», explicó el jefe policial.
La investigación también incorporó la versión del propio estudiante. Según explicó la ministra de Educación, Susana Montaldo, el adolescente manifestó que el disparo se le escapó. El proyectil terminó contra una pared.
El estruendo tampoco fue identificado de inmediato como un disparo. El docente que estaba frente al curso escuchó el ruido, pero en un primer momento creyó que podía tratarse de un petardo o un fuego artificial. La situación quedó clara después, cuando las autoridades comprobaron que había un arma y que el proyectil había impactado contra una pared.
La Policía recibió el aviso y llegó al establecimiento. El adolescente entregó voluntariamente el arma. Los efectivos secuestraron además la vaina servida y el proyectil para las pericias correspondientes.
Una segunda pistola aparece en la investigación
El expediente sumó otro elemento que preocupa a los investigadores. El adolescente aparece en videos mientras manipula una pistola calibre 9 milímetros, distinta del revólver que llevó a la escuela.
Esa segunda arma todavía no fue localizada. Por eso, la Fiscalía busca determinar su procedencia y establecer si se trató de un arma verdadera o de una réplica.
La existencia de esas imágenes llevó a profundizar la investigación sobre el acceso del menor a armas de fuego y sobre el entorno en el que se produjo esa situación.
La escuela asegura que no había antecedentes disciplinarios
La directora de la institución, Verónica Lupercio, afirmó que el adolescente no había protagonizado antes situaciones que permitieran anticipar un episodio de esta gravedad.
“No era un alumno que había manifestado ningún tipo de problemas, no tenía llamados de atención, tenía buena conducta. Esto nos ha sorprendido como a todos”, explicó la directora.
Desde la escuela también remarcaron que el arma no pertenecía al establecimiento.
“El chico ha traído de la casa un arma. Nosotros aquí no tenemos ninguna arma a disposición”, afirmó Lupercio.
La declaración puso el foco sobre el ámbito familiar. La ministra Montaldo también descartó que la respuesta pase por controles generales de mochilas en los establecimientos educativos.
“No, yo creo que no pasa por ahí. Imagínese, 400.000 alumnos revisar. No. Pasa en la familia”.
Reclamos de padres y preocupación entre los alumnos
El episodio tuvo además una repercusión dentro de la comunidad educativa. Un grupo de padres se concentró el miércoles en la puerta de la escuela para reclamar mayores medidas de seguridad.
Según manifestaron algunas familias, el adolescente habría llevado el arma al establecimiento en otras oportunidades. Algunos padres afirmaron que esta habría sido la tercera vez y que incluso habría invitado a otros estudiantes a manipularla. Esas afirmaciones forman parte de los reclamos de las familias y no fueron confirmadas oficialmente por la Justicia.
Los padres también cuestionaron la falta de controles y reclamaron medidas más estrictas. Algunos alumnos, según esos testimonios, se negaron a ingresar a clases por temor después de lo ocurrido.
Las familias solicitaron protocolos más estrictos para el ingreso y egreso, mayor acompañamiento psicopedagógico y una revisión de las medidas de seguridad de la institución.
Qué hizo Educación después del episodio
Montaldo visitó la escuela al día siguiente y confirmó que no hubo personas heridas. También explicó que el adolescente regresó a su domicilio durante la noche y que no asistió a clases el miércoles.
El Ministerio de Educación dispuso un acompañamiento para los estudiantes y para la familia. También intervienen equipos de Desarrollo Social, Seguridad y la Justicia. El gabinete psicopedagógico de la institución trabaja sobre la situación del adolescente y sobre el impacto que tuvo el episodio entre sus compañeros.
La ministra contó además que el adolescente habría expresado que sintió “la adrenalina de tener un arma en las manos”. Para Montaldo, esa expresión requiere una intervención que permita comprender qué ocurrió y evitar la estigmatización del menor.
La funcionaria calificó el episodio como “algo gravísimo” y señaló que se trató del segundo caso de características similares registrado durante el año dentro del sistema educativo provincial.
La investigación judicial continúa
Por la edad del adolescente, el régimen penal vigente no permite avanzar con una acusación penal en su contra. El escenario cambiará a partir del 5 de septiembre, cuando entre en vigencia el nuevo Régimen Penal Juvenil. Si el episodio hubiera ocurrido después de esa fecha, la situación jurídica del menor podría haber sido diferente.
Mientras tanto, la Justicia mantiene abiertas varias líneas de investigación: el acceso del adolescente al revólver, las condiciones de custodia del arma, la procedencia de la segunda pistola que aparece en los videos y las circunstancias exactas en las que se produjo el disparo.
En paralelo, la comunidad educativa intenta recuperar la normalidad. La escuela activó los protocolos previstos, recibió a las familias y mantiene el acompañamiento de los estudiantes que presenciaron el episodio.
El caso dejó, además de una investigación judicial, un debate sobre el acceso de menores a armas de fuego, la responsabilidad de los adultos en su custodia y las medidas que deben adoptar las escuelas ante situaciones de este tipo.

