Con pasajes que unen hasta cuatro calles por manzana, las galerías del microcentro ofrecen una forma alternativa de caminar la ciudad. Historia y curiosidades de una costumbre bien tucumana.
Es un hábito casi automático para el peatón tucumano: cortar camino, buscar la sombra o resguardarse de la lluvia cruzando por el interior de las manzanas. Lo que muchos toman como una rutina cotidiana es, en realidad, un fenómeno urbano que asombra a quienes visitan la provincia.
Con pasajes que oscilan entre los 50 y más de 80 metros —muchos de ellos conectados entre sí—, el microcentro permite unir arterias principales sin salir a la vereda tradicional.
Sabías que…
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La pionera: La tradición comenzó en 1938 con la Galería Pezza (San Martín al 650), la primera en abrir el camino de los paseos techados.
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Red gigante: Si se estirara todo el recorrido cubierto del centro en una sola línea recta, iría desde la Plaza Independencia hasta el Parque 9 de Julio (casi 2.000 metros).
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Conexión total: Hay manzanas donde se puede ingresar por una calle y salir por cualquiera de las otras tres circundantes gracias a los cruces internos.
Más allá del movimiento comercial, las galerías forman parte de la identidad cultural del tucumano, un espacio de encuentro y tránsito que hoy busca renovarse con el nuevo Código de Planeamiento Urbano.

