Un cambio estructural atraviesa el mercado alimentario argentino. Por primera vez desde el nacimiento de la industria frigorífica moderna a fines del siglo XIX, el consumo per cápita de carne aviar sobrepasó al de carne vacuna en el país. El fenómeno, registrado tras una contracción superior al 11% en el consumo de carne bovina durante el primer semestre del año, responde de forma directa al deterioro del poder adquisitivo y a la búsqueda de sustitutos proteicos de menor costo por parte de los hogares.
Así lo evaluó el referente de la Cámara de Frigoríficos del Norte Argentino (NOA), Hugo Benejam, quien precisó que la brecha tarifaria resulta determinante en la modificación de la canasta básica. «Es la primera vez que ocurre esto en más de 120 años de historia. No responde a una alteración en las preferencias gastronómicas o del gusto del consumidor, sino estrictamente a una variable monetaria. La población busca carnes alternativas sensiblemente más económicas ante el retraso de los ingresos», explicó el empresario del sector cárnico.
Asimismo, Benejam trazó un diagnóstico severo sobre las pautas de comercialización en los mostradores y el endeudamiento de las familias en la región. Según indicó, las ventas en efectivo se concentran en el primer decenio del mes, cediendo paso luego al financiamiento mediante tarjetas de crédito —en ocasiones fraccionando el pago en múltiples plásticos— para cubrir gastos de primera necesidad. Frente a la caída del volumen demandado, la cadena frigorífica e industrial avanza en estrategias de reconversión operativa y promociones puntuales de liquidez para sostener la actividad comercial en los comercios de cercanía.

