El Ministerio de Educación de Tucumán inauguró una nueva etapa del programa federal de tertulias dialógicas en el penal de Villa Urquiza, utilizando la lectura compartida del clásico “Martín Fierro”, de José Hernández, como herramienta para promover la alfabetización, la reflexión y la inclusión de las personas privadas de libertad. Esta iniciativa forma parte de una política educativa nacional que busca fortalecer las trayectorias educativas y facilitar la reinserción social en las cárceles provinciales.
El acto contó con la presencia de la ministra de Educación, Susana Montaldo; la directora de Modalidad de Educación de Jóvenes y Adultos, Dora Villagra; el vicedirector de la Escuela de Oficios General Belgrano, Héctor Bravo; y la referente del equipo técnico de Educación en Contextos de Encierro, Liliana Helguero.
Para Montaldo, la educación en el ámbito penitenciario trasciende el simple aprendizaje curricular y debe ser una herramienta para que las personas puedan replantear su proyecto de vida. Subrayó que muchas trayectorias de las personas privadas de libertad estuvieron marcadas por la pobreza y la falta de acceso a la educación, y que el Estado busca reparar esa deuda social mediante la ampliación de la oferta educativa.
En este sentido, anunció el fortalecimiento del gabinete psicopedagógico para brindar acompañamiento especial a personas con consumos problemáticos, facilitando su recuperación y nuevas perspectivas.
Villagra detalló que las tertulias dialógicas son parte de un programa nacional en sintonía con la política provincial de alfabetización. Explicó que la elección del “Martín Fierro” permite abordar no solo la comprensión lectora sino también aspectos ligados a la identidad cultural, y destacó la relevancia de la escucha activa en este proceso educativo.
Bravo destacó el carácter federal del programa, que abarca diversas modalidades educativas en todas las provincias, comenzando en cárceles y extendiéndose a escuelas para jóvenes y adultos. Actualmente, en Tucumán, el programa atiende a cerca de 600 estudiantes privados de la libertad en Villa Urquiza, el complejo penitenciario femenino de Delfín Gallo y la Unidad N° 3 de Concepción.
El funcionario resaltó que la palabra es una herramienta fundamental para la convivencia, funcionando como un eficaz mediador social que previene conflictos y tensiones.
Helguero resaltó la importancia de capacitar específicamente a docentes en contextos de encierro, señalando que muchos no contaban con formación adecuada para ese ámbito y que se están desarrollando instancias para proveer herramientas pedagógicas especializadas.
Una línea clave del programa es generar espacios permanentes de reflexión docente y promover una mirada centrada en los derechos de las personas privadas de libertad, con el objetivo de que los educadores comprendan a sus alumnos como sujetos con derecho a la educación y a la participación en la comunidad.
La oferta educativa incluye niveles primario, secundario y formación profesional en los tres establecimientos mencionados. Helguero afirmó que, al crear espacios de diálogo y participación, los estudiantes hallan un lugar para expresar sus experiencias y emociones, una necesidad particularmente marcada en situaciones de encierro.

