El debate sobre el aumento del boleto urbano en San Miguel de Tucumán vuelve a su epicentro con un posible incremento que llevaría la tarifa actual de $1.250 a entre $1.600 y $1.700. Este ajuste posicionaría a la capital tucumana por encima del promedio del interior del país y a la par de grandes ciudades como Córdoba, Rosario o Santa Fe, donde el boleto ya alcanza los $1.720.
Un informe reciente de la Federación Argentina de Transportadores por Automotor de Pasajeros (FATAP) reveló que Tucumán tiene una de las tarifas más bajas del interior, casi un 17% por debajo del promedio nacional, que ronda $1.508,48. Sin embargo, esta ventaja tarifaria podría desaparecer pronto.
El estudio muestra marcadas disparidades. Mientras ciudades turísticas como Pinamar presentan boletos de hasta $2.625, grandes urbes como Córdoba y Rosario cobran alrededor de $1.720. En contraste, el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) presenta tarifas significativamente más bajas, con un promedio de $808,86, debido a mayores subsidios.
En el NOA, la región donde se encuentra Tucumán, las tarifas varían entre $1.100 (La Rioja) y $1.800 (Orán), con un promedio regional de $1.284,94, apenas superior a la capital tucumana.
FATAP advierte sobre una crisis estructural que enfrenta el transporte urbano argentino, fruto de:
- Aumento del gasoil por encima de $2.100 por litro.
- Recorte y desactualización de subsidios nacionales.
- Caída en la cantidad de pasajeros.
- Incremento de costos operativos.
En Tucumán, el sistema se encuentra en una “racionalización” donde las empresas agrupadas en AETAT buscan aumentar subsidios para evitar recortes de frecuencias y cambios de recorridos. A pesar de aportes municipales y provinciales por más de $2.900 millones, la sostenibilidad del servicio es incierta.
Con tarifas rezagadas respecto a la inflación y los costos crecientes, el desafío en Tucumán es garantizar la calidad y frecuencia del servicio. FATAP señala que varias provincias ya han reducido turnos y enfrentan suspensiones de choferes, con riesgo de quiebras en algunas empresas.
El transporte del AMBA, más subsidiado, sigue siendo notablemente más barato que en las provincias. Tucumán paga casi el doble que Buenos Aires capital, una desigualdad histórica que permanece pese a intentos de acercar posiciones.
Este incremento tarifario en Tucumán se inserta en un contexto complejo que combina inflación, presión económica y ajuste en subsidios, generando un panorama complicado para usuarios y operadores del sistema.
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