El Tribunal Oral Federal de Tucumán suspendió sus actividades tras detectar un serio riesgo eléctrico en el edificio, lo que obligó a un cierre preventivo para garantizar la seguridad del personal y de los usuarios.
Según informaron fuentes judiciales, durante una inspección rutinaria se comprobó un peligroso deterioro en la instalación eléctrica del inmueble ubicado en Crisóstomo y Chacabuco. Los técnicos constataron sobrecarga en el sistema, cables expuestos y riesgo concreto de cortocircuito e incendio.
Ante esta situación, las autoridades del tribunal decidieron suspender de inmediato todas las audiencias y actividades programadas para el día de hoy. El edificio permanecerá cerrado hasta tanto se realicen las reparaciones necesarias y se obtenga el certificado de seguridad correspondiente.
“La medida es exclusivamente preventiva y busca proteger la integridad física de jueces, fiscales, empleados y público en general”, explicaron desde el tribunal.
La suspensión afecta las causas que se encontraban en trámite, entre ellas varios juicios por narcotráfico y delitos de lesa humanidad que tenían audiencias previstas para esta semana. Las partes serán notificadas oportunamente de las nuevas fechas.
Desde el Poder Judicial de la Nación se indicó que ya se han iniciado los trámites para la contratación urgente de las obras de reparación, aunque no se precisó un plazo concreto para la reapertura del edificio.
Este nuevo inconveniente se suma a los problemas edilicios que vienen afectando varios tribunales federales del interior del país, muchos de ellos instalados en inmuebles antiguos con instalaciones que ya no responden a las normas de seguridad vigentes.
Por el momento, el Tribunal Oral Federal de Tucumán permanecerá cerrado y su personal fue derivado a otras dependencias judiciales para continuar con las tareas administrativas.
Las autoridades judiciales pidieron comprensión a la ciudadanía y aseguraron que trabajarán para resolver la situación en el menor tiempo posible.
