Guerra en Irán: El Petróleo subió 48 por ciento en el último mes y temen que la inflación se dispare

El precio del petróleo se disparó un 48% en el último mes debido al conflicto geopolítico en Medio Oriente. Los precios del crudo Brent y WTI superaron los 108 dólares por barril, el nivel más alto desde julio de 2024. Analistas de JPMorgan advierten que podría llegar a 120 dólares por barril si el conflicto se extiende, mientras que Qatar estima hasta 150 dólares en semanas. Esto se debe al cierre del Estrecho de Ormuz por Irán, por donde circula alrededor del 20% de la oferta mundial de energía, sumado a recortes de producción en Irak y Kuwait.

Balanz señala que, a diferencia de conflictos pasados donde la presión al alza era por expectativas, en esta ocasión el cierre del Estrecho de Ormuz es una realidad. Los datos de alta frecuencia muestran una caída significativa en el flujo de energía y productos procesados por ese canal. Con los ataques de Irán a países vecinos, es probable que el flujo marítimo siga escaso o nulo en el corto plazo hasta que haya seguridad.

El mercado observa de cerca este punto para medir el impacto en la inflación global. Esto se refleja en mayores rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos y en la creencia de que la Reserva Federal moderará o frenará los recortes de tasas de interés previstos para este año.

Para el ministro Luis Caputo, este repunte implica más ingreso de dólares a la Argentina a través de exportaciones de energía y alimentos. Argentina es ahora exportador neto de energía, con mayor producción prevista en Vaca Muerta. La balanza comercial energética de 2025 registró un saldo positivo récord de 7.815 millones de dólares, equivalente al 70% del superávit comercial total de 11.286 millones de dólares.

Para 2026, previo al conflicto, se proyectaban cifras entre 8.000 millones y 10.000 millones de dólares. Ahora, con el repunte del precio del petróleo a 108 dólares, se calcula que el ingreso neto de exportaciones de energía podría extenderse hasta 13.000 millones de dólares, considerando inversiones upstream (capitales destinados a la exploración, búsqueda y producción inicial de hidrocarburos) de 11 a 12 mil millones de dólares en el sector. Esto favorece la moneda local y las reservas del Banco Central, con compromisos de acumulación de 10 mil millones de dólares para fin de año.

El sector agropecuario, principal generador de divisas, también podría aportar más dólares. El precio del petróleo arrastra al del agro por costos en producción y transporte. Para este año, se proyectan ventas entre 34.000 millones y 36.000 millones de dólares. Si se mantienen los volúmenes, la cifra podría ser mayor gracias a la mejora de precios.

Sin embargo, la suba del petróleo podría implicar aumentos en los precios internos de combustibles, presionando el resto de los precios de la economía. El impacto depende de la duración del conflicto. Si se extiende, podría ralentizar el proceso de desinflación.

El economista Camilo Tiscornia indicó a Iprofesional que el componente de combustibles tiene un peso de alrededor del 5% en el índice de inflación local. Aún se desconoce el traslado de precios internacionales a domésticos. El peso del componente agrícola es más indirecto hacia varios productos, y no necesariamente el traspaso es total por factores locales.

Rocío Bisang, economista de GMA, agrega que si el conflicto se extiende, se sentirá efecto en la inflación local por varias vías: aumento del precio del petróleo y gas presionando combustibles y energía; suba en insumos como fertilizantes y precios internacionales de commodities presionando alimentos; aumento global de fletes repercutiendo en importaciones.

Además, en escenarios de aversión al riesgo global, las monedas emergentes se deprecian, como ocurrió en la última semana, sumando presión a la inflación.

Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, estima que si el conflicto se resuelve en un mes, el impacto inflacionario sería leve y acotado a dos o tres meses, retomando la desaceleración en julio. Si se extiende dos o tres meses, el traslado a precios podría prolongarse, retrasando la desinflación y alejando el objetivo de inflación al 1% mensual.

Auxtin Maquieyra, de Sailing Inversiones, coincide en que la suba introduce presión extra, pero el impacto inmediato parece acotado. En Argentina, el traslado del crudo a surtidores no es automático. YPF, referencia del mercado, no ha aplicado aumentos. Mientras los precios se mantengan estables, el efecto directo sobre inflación es limitado a corto plazo.

Si el petróleo se mantiene alto por período prolongado, podría presionar costos de transporte, logística e insumos industriales, con traslado gradual a precios domésticos. La clave es si el repunte es transitorio o se consolida, aumentando el impacto inflacionario.

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