La Justicia Comercial decretó la quiebra de Garbarino, la emblemática cadena de electrodomésticos que marcó la historia de la venta de electrodomésticos en la Argentia, poniendo fin a un proceso de crisis que se extendió por más de cinco años. Esta decisión implica la liquidación de los bienes de la empresa para saldar deudas con sus acreedores, dejando un panorama incierto para sus marcas y activos restantes. En Tucumán, donde la firma cerró sus locales en 2021 en medio de una ola de despidos y cierres nacionales, esta noticia revive preocupaciones para ex trabajadores locales que aún podrían tener reclamos pendientes.
El empresario Carlos Rosales, último dueño de la compañía, habló por primera vez sobre el tema y atribuyó el colapso a factores externos como la pandemia de COVID-19 y la inestabilidad económica durante el gobierno anterior. «Compramos una empresa que ya estaba en crisis profunda, con apenas 30 millones de pesos en capital de trabajo y al borde de la cesación de pagos», explicó Rosales, quien adquirió la firma en junio de 2020 por un monto simbólico, asumiendo sus deudas.
QUEBRÓ GARBARINO: TRAS FRACASAR EL RESCATE, LA JUSTICIA ORDENÓ LIQUIDAR LA EMPRESA
✍🏼 @yayaninaa | ⭕️ La larga agonía empresarial de Garbarino llegó a su final. El Juzgado Nacional en lo Comercial N°7 decretó la quiebra de la histórica cadena de electrodomésticos, luego de que… pic.twitter.com/PheH9hgiMk
— Ámbito Financiero (@Ambitocom) March 5, 2026
Según el empresario, el plan inicial incluía una reestructuración masiva: reducir la cantidad de sucursales de 140 a unas 60, enfocarse en el comercio electrónico y la logística, y refinanciar deudas con bancos por alrededor de 500 millones de pesos. Sin embargo, el segundo confinamiento en abril de 2021 y la falta de reglas claras en la economía nacional frustraron estos esfuerzos. «Si hubiéramos tenido la estabilidad actual, Garbarino no habría quebrado», afirmó, defendiendo su gestión y destacando que nadie más quiso comprar la empresa en ese momento.
La quiebra deja en manos del Juzgado Comercial N°7, a cargo de Fernando D’Alessandro, la administración de activos clave como dos plantas industriales en el sur del país y las marcas Garbarino y Compumundo. Rosales cree que estas marcas aún tienen valor y podrían atraer inversores para un relanzamiento. A nivel nacional, la empresa pasó de tener miles de empleados a solo 18 trabajadores y tres locales operativos, con deudas millonarias en impuestos, salarios y juicios laborales.
Rosales, conocido por su trayectoria en seguros con Prof Grupo Asegurador y su vinculación con el fútbol en San Lorenzo y la AFA, ahora explora proyectos en energía con fondos internacionales. En Tucumán, el cierre de Garbarino en 2021 fue parte de una crisis mayor que afectó decenas de locales en el país, dejando interrogantes sobre el impacto en el empleo local y el sector comercial.
