La salida del ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, abrió una disputa interna en el Gobierno nacional por su sucesión. En ese contexto, el fiscal general porteño Juan Bautista Mahiques aparece como uno de los nombres con más impulso dentro del oficialismo. Según interpretan en el propio entorno judicial, el desembarco en el Ministerio podría convertirse en un paso estratégico hacia un objetivo mayor: la Procuración General de la Nación.
El cambio en la conducción del Ministerio de Justicia comenzó a gestarse cuando Cúneo Libarona manifestó al presidente Javier Milei su intención de dejar el cargo y regresar al ámbito privado. La salida del funcionario —que había asumido el 10 de diciembre de 2023— abrió un complejo proceso de negociaciones dentro del oficialismo para definir quién ocuparía el puesto.
En ese escenario apareció el nombre de Mahiques, actual jefe de los fiscales de la Ciudad de Buenos Aires desde 2019. En el Gobierno y en el propio sistema judicial interpretan que aceptar el Ministerio de Justicia podría representar para él una oportunidad política y judicial de gran alcance. La Procuración General, el cargo que conduce a todos los fiscales del país, permanece vacante de manera definitiva desde la salida de Alejandra Gils Carbó en 2017 y continúa ocupada de forma interina por Eduardo Casal.
Un movimiento con objetivos mayores
De acuerdo con versiones que circulan en el ámbito judicial y político, a Mahiques le sugirieron la posibilidad de reemplazar a Cúneo Libarona y la propuesta fue considerada atractiva. En esa lectura, ocupar el Ministerio de Justicia le permitiría ganar visibilidad política y posicionarse en el centro de la política judicial del Gobierno libertario.
El razonamiento es sencillo: desde el Ministerio de Justicia se controla una parte clave de la agenda judicial del Ejecutivo y se interviene en debates estratégicos como reformas penales, la implementación del sistema acusatorio y las relaciones institucionales con el Poder Judicial. Ese lugar podría servir como plataforma para una eventual candidatura a procurador general.
El cargo de procurador tiene una relevancia particular en la estructura institucional argentina. Se trata del jefe del Ministerio Público Fiscal, encargado de coordinar a todos los fiscales federales y nacionales del país y de fijar la política de persecución penal. La designación requiere acuerdo del Senado, lo que obliga a cualquier candidato a construir respaldo político amplio.
Un apellido con peso en la Justicia
El nombre de Mahiques no es ajeno al mundo judicial. Pertenece a una familia con larga trayectoria en el sistema judicial argentino. Su padre, Carlos Mahiques, fue ministro de Justicia de la provincia de Buenos Aires durante la gestión de María Eugenia Vidal y luego integró la Cámara Federal de Casación Penal.
El propio Juan Bautista Mahiques ocupó cargos en el gobierno de Mauricio Macri antes de asumir como fiscal general porteño. En el Ejecutivo nacional se desempeñó como representante del Poder Ejecutivo ante el Consejo de la Magistratura y como funcionario del Ministerio de Justicia durante la gestión de Germán Garavano.
Desde su llegada a la jefatura del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires, en 2019, consolidó vínculos dentro del sistema judicial y en la política porteña, lo que lo posicionó como un actor relevante dentro de los debates sobre la reforma del sistema penal y el rol de los fiscales.
Tensiones internas en el oficialismo
La sucesión de Cúneo Libarona también expuso tensiones dentro del Gobierno. Distintos sectores del oficialismo impulsaron candidatos propios para el Ministerio de Justicia, en medio de una puja que involucró al entorno presidencial y a operadores políticos cercanos a la Casa Rosada.
Entre los nombres que circularon aparecieron el viceministro Sebastián Amerio, el juez Mariano Borinsky, el senador Guillermo Montenegro y otros referentes judiciales vinculados a la política. Sin embargo, el nombre de Mahiques ganó terreno por su perfil técnico y su trayectoria dentro del sistema judicial.
El trasfondo institucional
La discusión por el Ministerio de Justicia también está atravesada por el debate sobre la reforma del sistema penal. El Gobierno libertario impulsa la profundización del sistema acusatorio, que otorga mayor protagonismo a los fiscales en las investigaciones penales.
En ese esquema, la figura del procurador general adquiere aún más peso institucional. Por eso, dentro del Poder Judicial se interpreta que quien logre construir una posición fuerte en el Ministerio de Justicia podría quedar bien posicionado para disputar ese cargo cuando el Gobierno decida avanzar con la designación.
Para Mahiques, según esa lectura que circula en despachos judiciales y políticos, el Ministerio de Justicia no sería necesariamente el destino final, sino un posible trampolín hacia el puesto más influyente del sistema de fiscales de la Argentina.
