San Miguel de Tucumán y Yerba Buena explotaron este 25 de Mayo con marchas encabezadas por comerciantes, sobre todo gastronómicos que, además, fueron protagonistas de la mayor rebelión a las restricciones dispuestas para frenar la epidemia de coronavirus que ha saturado el sistema de salud provincial.
Estas protestas, en general realizadas contra las disposiciones nacionales que en Tucumán habían sido suavizadas para evitar la reacción del sector privado, tuvieron su clímax en el feriado de la fecha patria cuando el gobernador Juan Manzur optó por adherir plenamente a las decisiones de quien se ha convertido en su máximo aliado: el presidente Alberto Fernández.
Esta vez el mandatario provincial no pudo evitar la confrontación como es su estilo, y las consecuencias llegaron hasta la puerta de su domicilio, donde un grupo de manifestantes le reclamó el levantamiento de las prohibiciones. Consciente de la situación y del creciente descontento, Manzur optó por blindarse y puso una guardia con más de medio centenar de efectivos provinciales, incluidos policías antimotines.
Las imágenes del excesivo despliegue frente a un par de decenas de habitantes de Yerba Buena, difundidas hasta el hartazgo en las redes sociales, generó aún más indignación en una población harta de la inseguridad, que desde hace tiempo cuestiona el desempeño de la fuerza policial. De esta forma, cerró el día más oscuro de los dos mandatos de Juan Manzur, el gobernador con creciente impopularidad que enfrenta también la ruptura de peronismo que lo llevó al poder.
