La Unión Cívica Radical de Tucumán quedó ante la posibilidad de cerrar su proceso de normalización con una lista de unidad y sin elecciones internas. Este martes, cuando vencía el plazo para presentar las nóminas completas, los sectores de Agustín Romano Norri y José María Canelada solicitaron a la Junta Electoral partidaria una prórroga de 24 horas.
La extensión apunta a ganar tiempo para acercar posiciones con el espacio de Adolfo Díaz Chavero, uno de los tres sectores que hasta ahora mantuvieron candidaturas propias. Las listas ya fueron presentadas, pero todavía falta completar la integración de los distintos órganos de conducción de la UCR.
El pedido modificó el escenario que se había configurado durante los últimos días. El cronograma radical fijó para el 20 de septiembre la fecha de las elecciones internas, en un proceso que busca cerrar más de un año de intervención del partido y definir sus nuevas autoridades provinciales.
Ahora, la prioridad de los principales sectores pasó por otra vía: evitar la competencia y construir una nómina común.
Romano Norri encabeza la lista Roja y Blanca. Canelada sostiene su propio armado. Díaz Chavero, por su parte, aparece como un actor con posibilidades de acuerdo con la estructura de Romano Norri, debido a su cercanía política.
La posibilidad de una salida consensuada ya había aparecido en las conversaciones previas. Romano Norri sostuvo días atrás que todavía existía margen para un entendimiento y cuestionó la dispersión interna que, en una primera instancia, había dejado siete espacios con intención de competir.
Una interna atravesada por reclamos
La negociación también tomó fuerza después de las dificultades que surgieron en torno a la documentación electoral. La Junta Electoral recibió un informe de la administración partidaria sobre los aportes correspondientes a dirigentes y candidatos.
El documento incluyó deudas atribuidas a José Cano y Silvia Elías de Pérez, además de aportes pendientes de concejales. La situación complicó la oficialización definitiva de las listas y sumó presión sobre los distintos sectores.
Con ese antecedente, las próximas 24 horas serán determinantes para el radicalismo tucumano. Los dirigentes deberán resolver si avanzan hacia una elección con tres espacios o si logran sellar un acuerdo que permita presentar una única lista.
El desafío excede la definición de la futura conducción provincial. El eventual acuerdo deberá establecer quiénes ocuparán los principales cargos y cómo se repartirán los lugares en los órganos partidarios. También tendrá que cerrar las diferencias que llevaron a los tres sectores a avanzar con estructuras separadas.
La UCR tucumana quedó así frente a una última instancia de negociación antes del comicio. Si el acuerdo fracasa, la interna del 20 de septiembre seguirá en pie. Si las conversaciones prosperan, el partido podría cerrar su normalización con una conducción consensuada.

