La celebración por la independencia de Brasil tuvo en Tucumán una particularidad política. Mientras el Gobierno nacional tomó distancia de los festejos oficiales en Brasil, la gestión de Osvaldo Jaldo decidió acompañar a la comunidad brasileña radicada en la provincia.
El ministro de Gobierno y Justicia, Regino Amado, asistió al acto en representación del gobernador. La ceremonia se realizó en la Casa Museo de la Ciudad y reunió a representantes del cuerpo consular honorario, autoridades de fuerzas de seguridad, funcionarios provinciales y municipales y ciudadanos brasileños residentes en Tucumán.
La actividad contó con la participación de la cónsul honoraria de Brasil en Tucumán, Marta de Sousa, quien encabezó la representación consular.
La presencia de un funcionario de primera línea del Gobierno tucumano adquirió relevancia por el contraste con la postura adoptada por la Cancillería. El canciller Pablo Quirno negó a los principales funcionarios de la cartera la posibilidad de viajar a Brasil para participar de los festejos por la independencia, una decisión que marcó un fuerte contraste con el gesto institucional de la administración de Jaldo.
Una señal de política exterior provincial
Más allá del carácter protocolar de la ceremonia, la participación de Amado exhibió una definición de la gestión provincial: Tucumán busca sostener sus vínculos institucionales con Brasil y con las distintas comunidades extranjeras que tienen presencia en la provincia.
El Gobierno tucumano destacó la importancia de generar espacios de encuentro y preservar los lazos de amistad y cooperación entre Argentina y Brasil. Para la administración de Jaldo, esa política también forma parte de una estrategia de integración con las colectividades que forman parte de la sociedad tucumana.
La fecha conmemoró el 7 de septiembre de 1822, cuando el entonces príncipe regente Pedro de Alcântara proclamó la independencia de Brasil a orillas del río Ipiranga y puso en marcha el proceso que terminó con el vínculo colonial con Portugal.
En Tucumán, la conmemoración sirvió además para reforzar el vínculo entre las autoridades provinciales y la comunidad brasileña. La decisión de Jaldo de participar del homenaje quedó así alineada con una política de relaciones institucionales que, en este caso, se diferenció de la postura adoptada por la Cancillería nacional.
La señal adquiere mayor peso por tratarse de Brasil, uno de los principales socios de la Argentina y un país con fuertes vínculos históricos, comerciales e institucionales con las provincias argentinas.
Con Amado como representante del gobernador, la Casa Museo de la Ciudad se convirtió en el escenario de un gesto político que excedió el protocolo: Jaldo eligió acompañar a Brasil en su fecha patria, en contraste con la decisión de Nación de limitar la participación de sus funcionarios en los festejos oficiales.

