Cambalache en Yerba Buena: confirman que el comisario acusado por el robo a Sagra se confundió de Country

Fuentes cercanas al empresario minero y comerciante Roberto Chahla confirmaron a El Federalista que Mario Adrián Choque, jefe de la comisaría de San Andrés, no intentó asaltar a Roberto Sagra. Fue a buscar un adelanto de dinero por un “tema familiar” a la casa de Chahla en Terrazas Park, se equivocó de barrio privado, entró a Los Olivos y el guardia confundió los nombres. Chahla le avisó a Sagra del error. El zar del juego, sin embargo, mantuvo la versión del asalto e intimó por carta documento a El Tucumano.

La versión es absolutamente inverosímil pero, según pudo confirmar El Federalista, es absolutamente real. No hubo tal intento de robo al zar del juego, Roberto Sagra, sino un error cometido por un comisario que no conoce los countries de Yerba Buena y se metió en Los Olivos cuando en realidad se dirigía a Terrazas Park, donde vive el poderoso empresario minero Roberto Chahla.

Mario Adrián Choque es jefe de seguridad en algunas galerías comerciales propiedad de Chahla. Ese día le pidió un adelanto a su jefe por un “tema familiar” (sic). El minero y comerciante le dijo que no había problema, pero que no podía transferirle: debía dirigirse a su domicilio en Terrazas Park.

Lo curioso es que, según pudo confirmar El Federalista, Chahla le comunicó el error a Sagra ya que son conocidos entre ellos. El empresario del juego, no obstante, insistió en su versión de un supuesto intento de asalto, causa por la que envió una carta documento a la sociedad administradora del sitio El Tucumano.

El episodio ocurrió el viernes 31 de julio de 2026, alrededor de las 20.30. Cinco hombres —uno con chaleco policial— ingresaron al country Los Olivos, sobre avenida Presidente Perón al 1.300, en Yerba Buena. Un vecino advirtió la actitud sospechosa, se acercó y coincidió con la llegada de dos familiares de Sagra. Los ocupantes del vehículo huyeron. La denuncia se radicó al día siguiente. La causa quedó inicialmente a cargo de la fiscala María del Carmen Reuter, con intervención de la ex Brigada de Investigaciones. Luego pasó a la Unidad Fiscal de Decisión Temprana de Daniel Sosa Piñeiro, que evalúa si la remite a Delitos Complejos. El Ministerio de Seguridad abrió un sumario administrativo.

El 7 de agosto, Choque se presentó voluntariamente ante las autoridades. Declaró que buscaba reunirse con una persona en Terrazas Park, se equivocó de barrio, se identificó como policía, dijo que buscaba a “Roberto” y se retiró al advertir el error. “Estoy a disposición de la Justicia para aclarar esta situación y lo que se publicó en los medios es erróneo”, afirmó.

Sagra rechazó de plano esa explicación. En declaraciones a La Gaceta sostuvo que “es imposible que se haya equivocado de persona”, que los responsables de su seguridad le confirmaron que Choque había trabajado en sus empresas y que el comisario omitió la identidad de los cuatro acompañantes y los datos del vehículo. Los videos de las cámaras, según el empresario, muestran que el guardia le indicó el giro hacia su domicilio sin que Choque necesitara orientación previa.

La reconstrucción a la que accedió El Federalista a través de fuentes cercanas a Chahla completa el cuadro. Choque no buscaba a Sagra. Buscaba a Roberto Chahla. La similitud fonética entre ambos nombres y apellidos, sumada a la cercanía física entre Los Olivos y Terrazas Park (más de 200 metros de distancia, con otros complejos, locales comerciales y gastronómicos de por medio), generó la cadena de confusiones.

En la portería, Choque se habría presentado correctamente y dicho que buscaba a “Roberto Chahla”. El encargado de seguridad entendió “Roberto Sagra” y autorizó el ingreso. Una vez dentro, el comisario no encontró a nadie. Volvió a comunicarse por teléfono con Chahla, quien le aclaró que no estaba en Los Olivos y le indicó el camino correcto. Choque salió, se trasladó a Terrazas Park, se encontró con su jefe y recibió el adelanto. Fuentes del entorno de Chahla sostienen que esa secuencia temporal puede contrastarse con cámaras, registros telefónicos y testimonios.

El propio Chahla, según las mismas fuentes, le transmitió a Sagra lo ocurrido. El empresario del juego, sin embargo, mantuvo la hipótesis del asalto. El 6 de agosto envió una carta documento a Numen SRL, editora de El Tucumano, en la que vinculó el episodio con las publicaciones del medio sobre el monopolio de la Caja Popular de Ahorros que Sagra explota desde 1996 y exigió su eliminación por considerarlas “causa eficiente” del hecho de inseguridad. El medio respondió el 15 de agosto rechazando la intimación, calificándola de intento de censura previa y señalando que el asalto (31 de julio) precedió a la nota principal (5 de agosto).

Roberto José Emilio Sagra, de 62 años, es una de las figuras más poderosas del juego en Tucumán. Desde el 22 de mayo de 1996 controla, a través de Pálpitos, Novoplay, Maverick y Brothering’s, unas 200 agencias y plataformas de apuestas bajo el paraguas de la Caja Popular. Emplea a más de 350 personas. Las tres operadoras principales declaran facturaciones anuales que, en conjunto, alcanzan hasta 54.000 millones de pesos (alrededor de 37 millones de dólares). Fue basquetbolista, presidente de la Federación Tucumana de Básquet y presidente de San Martín de Tucumán hasta 2021. Reside en Los Olivos; su domicilio fiscal figura en el Country Jockey Club.

Roberto Chahla, por su parte, es un empresario vinculado a la minería y al comercio. Posee galerías comerciales en las que Choque presta servicios de seguridad. Ambos Roberto se conocen. Además, el minero tiene mala relación con su prima la intendenta de San Miguel de Tucumán porque tanto él como su hermano se sometieron voluntariamente a los análisis de ADN para que Angel Páez Chahla logre la filiación, pese a la resistencia de Rossana Chahla.

La Justicia mantiene abierta la causa. Debe contrastar la versión del error de barrio y de nombre con las filmaciones, las comunicaciones telefónicas, los movimientos del vehículo y las declaraciones de todos los involucrados. Hasta entonces, la hipótesis del intento de asalto y la del cambalache por confusión de countries y de Roberto conviven en el expediente.

El Federalista pudo confirmar, a través de fuentes cercanas a Roberto Chahla, que la segunda es la que realmente ocurrió.

Roberto, el primo que eligió la verdad

En el complejo entramado familiar que rodea la herencia de Elías Chahla, la figura de Roberto Chahla adquiere un peso particular. Primo hermano de la intendenta Rossana Chahla y de María Emilia, Roberto —junto a Fernando Chahla— fue uno de los pocos miembros de la familia que, en 2014, aceptó someterse voluntariamente a un estudio de ADN comparativo con Ángel Eduardo Páez.

El examen, realizado en el Instituto Manlab de Buenos Aires, determinó que los tres compartían la misma línea paterna con un 98% de probabilidad. Aunque el resultado no tuvo valor procesal por tratarse de una pericia privada, constituyó el primer dato científico sólido que impulsó el reclamo de filiación y obligó a la Justicia a profundizar las investigaciones.

Ese gesto de Roberto contrastó de manera nítida con la postura mantenida durante años por Rossana y su hermana, quienes se negaron sistemáticamente a aportar material genético. La negativa de las hijas reconocidas de Elías Chahla forzó, finalmente, la exhumación del empresario para realizar el ADN post mortem que terminó confirmando la paternidad de Páez con un 99,88% de certeza.

La decisión de Roberto de colaborar con quien entonces era un desconocido para la familia no solo aportó evidencia clave. También puso de manifiesto las tensiones internas que atraviesan el clan Chahla. Mientras una rama de la familia resistía el reconocimiento, otra —representada por los primos— optó por facilitar el camino hacia la verdad biológica.

Hoy, con el reconocimiento judicial ya firme y la denuncia penal presentada por Páez contra Rossana Chahla, María Emilia y Amelia Eugenia Testa por presunto vaciamiento del patrimonio hereditario, el apoyo brindado en 2014 por Roberto adquiere una nueva dimensión. En un conflicto marcado por fideicomisos, transferencias inmobiliarias y operaciones cuestionadas, el primo que eligió colaborar se convierte en un testimonio silencioso de que, dentro de la misma familia, no todos optaron por el mismo camino.

Más Noticias

También puede interesarte

Bomberos de Tucumán, en alerta: reclaman fondos de la Nación y exigen que se cumpla la ley

Los Bomberos Voluntarios de Tucumán volvieron a poner el...

Nación retiene $59.330 millones de los bomberos voluntarios: a Tucumán le corresponden $750 millones

El Gobierno nacional no distribuyó en los últimos dos...

¿De qué murió Florencia Sugo, hija del cantante Lucas Sugo?

Florencia Victoria Sugo Da Rosa, hija mayor del cantante...