El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este domingo que se ha alcanzado un acuerdo con Irán para poner fin a las hostilidades, lo que incluye el levantamiento inmediato del bloqueo naval estadounidense y la reapertura del Estrecho de Ormuz al tráfico marítimo internacional sin peajes.
Según el anuncio de Trump, difundido a través de sus redes sociales, el pacto está completo y autoriza el “flujo libre del petróleo”. El mandatario estadounidense indicó que los buques de todo el mundo pueden reanudar sus operaciones en la zona estratégica, clave para el suministro global de energía.
El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, actuó como mediador clave y confirmó que se ha acordado un texto final de un memorándum de entendimiento (MoU). Este incluye la “terminación inmediata y permanente de las operaciones militares en todos los frentes”, incluido Líbano. La firma oficial del acuerdo se prevé para los próximos días en Suiza, aunque las versiones sobre la fecha exacta varían entre las partes.
Irán ha confirmado que el texto del acuerdo está finalizado, pero ha mostrado cautela respecto a los plazos de firma. Fuentes iraníes destacan el fin de las hostilidades y la normalización marítima, aunque persisten diferencias en la interpretación de algunos términos, como el alivio de sanciones y el programa nuclear.
El acuerdo, descrito como un marco inicial de unos 60 días para la desescalada, se centra en el compromiso iraní de no avanzar hacia armas nucleares, la limpieza de minas en el Estrecho de Ormuz y el levantamiento del bloqueo naval estadounidense. A diferencia del JCPOA de 2015, este pacto prioriza la normalización marítima y económica inmediata, sin entregas de efectivo por adelantado y con énfasis en mecanismos de verificación.
En Israel, sin embargo, el anuncio generó un amplio descontento que atraviesa el espectro político. Medios locales como Yediot Aharonot resumieron el sentimiento predominante con el titular “Mal Pacto”, al considerar que el acuerdo deja sin abordar amenazas fundamentales de seguridad planteadas por Irán, como su programa nuclear, su arsenal de misiles balísticos y su apoyo a grupos proxies como Hezbollah.
El primer ministro Benjamin Netanyahu reafirmó que, mientras él esté al frente del Gobierno israelí, Irán no obtendrá armas nucleares, y sostuvo que existe “acuerdo completo” con Trump en ese punto. No obstante, Israel ha señalado que no se considera vinculado por el pacto y preservará su libertad de acción contra amenazas regionales. Funcionarios y analistas israelíes expresaron preocupación porque el entendimiento no impone restricciones claras al programa de misiles ni al respaldo iraní a milicias en la región.
El acuerdo se produce tras tensiones recientes, incluyendo ataques israelíes en Beirut que Trump criticó públicamente y que, según él, retrasaron brevemente la firma. Analistas señalan que, más allá del cese al fuego, quedan interrogantes sobre la implementación a largo plazo, el control del estrecho y las negociaciones nucleares subsiguientes.

