Nace al anti-jaldismo: La revelación definitiva del pacto Manzur-Catalán-Cisneros

Con una coordinación casi perfecta, menos de diez minutos después de que el perfil en X del programa cisnerista El Avispero publicara un video de Pablo Yedlin con el título “Creo que los libertarios vienen por la provincia”, Lisandro Catalán respondió en la misma red con llamativa familiaridad: “Absolutamente Pablo, vamos a ganar la Provincia”.

No es casual el medio elegido. El alicaído Enterate, brazo mediático de un cisnerismo en decadencia, había entrevistado por la mañana al hasta ahora supuesto candidato de La Libertad Avanza en Tucumán y afirmó directamente que Osvaldo Jaldo “no podría” ser reelecto según la Constitución. Una curiosa interpretación que ya fue desestimada por gran parte de los especialistas.

No fue casual el día elegido para las dos intervenciones. Un día antes, el gobernador había realizado una importante demostración de fortaleza al reunir al peronismo provincial durante una reunión en El Cadillal, en la que —según versiones— quedó definida la fórmula y la fecha de las elecciones para 2027.

El intercambio en la plataforma X se registró en las primeras horas del viernes 12 de junio de 2026. El posteo de El Avispero incluía un fragmento de declaración del diputado nacional Pablo Yedlin —figura identificada con sectores del manzurismo— en el que advertía sobre un eventual avance de La Libertad Avanza en la provincia. La respuesta de Catalán, presidente de LLA Tucumán, llegó minutos después y fue replicada con fluidez, como si se tratara de un diálogo ensayado.

Por la mañana del jueves 11 de junio, en el streaming de Enterate conducido por Roque Galeano junto a Mica Alegre y José Sbrocco, Catalán había sido consultado sobre la fórmula Jaldo-Acevedo anunciada por el oficialismo. “Yo te voy a ser muy sincero, Roque. Yo no tengo la concepción de judicializar la política. Evidentemente hay requisitos constitucionales que habilitan o no la candidatura”, respondió el dirigente.

Ante la repregunta, Catalán profundizó: “Si vos me preguntás a mí, como abogado, [Jaldo] no podría ser gobernador. Si vos me preguntás a mí, como político, que lo condene la ciudadanía por esa actitud de perpetuarse en el poder”. Y añadió: “Nosotros vamos a competir con el que sea porque queremos ganar nosotros, y no estar especulando quién está al frente. Si el peronismo cree y la Justicia determina que Jaldo puede ser candidato, vamos a competir contra Jaldo”.

La declaración no quedó sin respuesta. El legislador Gerónimo Vargas Aignasse —presente en la reunión de El Cadillal— la desestimó en Radio Ciudad. Explicó que el caso de Jaldo difiere sustancialmente del antecedente de Juan Manzur: el actual gobernador fue electo una sola vez para el cargo ejecutivo, ocupó la vicegobernación en dos períodos y subrogó el Poder Ejecutivo durante un año y siete meses en el marco de una licencia institucional, sin renuncia ni vacancia. “Sería realmente contradictorio desde lo constitucional que se aplique una sanción impidiéndole participar en una elección simplemente por haber cumplido con la subrogancia institucional que la misma Constitución prevé”, sostuvo Vargas Aignasse.

El artículo 90 de la Constitución provincial establece que “El Gobernador y el Vicegobernador duran 4 años en sus funciones y podrán ser reelectos por un período consecutivo”. El precedente citado por Catalán remite al fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que, en 2023, suspendió las elecciones tucumanas ante la postulación de Manzur a la vicegobernación tras 16 años en los principales cargos provinciales. Especialistas consultados y el propio Jaldo —quien en abril pasado reafirmó estar “habilitado constitucionalmente” para una reelección si así lo decidiera su espacio— sostienen que la situación actual no replica aquel escenario.

La secuencia de declaraciones adquiere mayor relieve cuando se la vincula con el encuentro que el gobernador Osvaldo Jaldo encabezó el miércoles 10 de junio en El Cadillal. La reunión congregó a una amplia representación del peronismo tucumano y sirvió para consolidar su liderazgo de cara al ciclo electoral 2027. Acompañaron al mandatario el vicegobernador Miguel Acevedo, la intendenta de San Miguel de Tucumán Rossana Chahla, el presidente subrogante de la Legislatura Sergio Mansilla, el vicepresidente primero Aldo Salomón y varios ministros, entre ellos Darío Monteros (Interior), Regino Amado (Gobierno y Justicia), Federico Masso (Desarrollo Social) y Susana Montaldo (Educación).

En ese marco, Jaldo instó a dedicar “el cien por ciento del tiempo a solucionar los problemas que hoy tiene la gente” y repasó los logros de su gestión en infraestructura, salud y educación. Llamó a consolidar la relación institucional con la Legislatura y a fortalecer el trabajo territorial de cara a las elecciones provinciales y nacionales del año próximo. “Tenemos la responsabilidad de seguir organizándonos para las elecciones provinciales del año próximo”, enfatizó.

Según versiones periodísticas, en el encuentro quedó definida la repetición de la fórmula Jaldo-Acevedo y la realización de los comicios provinciales en mayo de 2027, probablemente el tercer domingo de ese mes. El vicegobernador Acevedo valoró la convocatoria y subrayó la importancia de estar “unidos, sin pensar de la misma manera, pero anteponiendo los intereses personales al bien común”. La intendenta Chahla apeló a la identidad territorial del peronismo y cuestionó las políticas del gobierno nacional, mientras que el ministro Monteros resaltó la amplia representación peronista en la Legislatura y el compromiso de estar “a la par de la gente”.

El contraste entre esa demostración de unidad y las operaciones mediáticas que la rodearon resulta elocuente. En las horas previas y posteriores al encuentro de El Cadillal, los medios vinculados a Carlos CisnerosEnterate, La Gaceta y Tendencia de Noticias— publicaron al menos una decena de notas en menos de 24 horas que posicionaban a Lisandro Catalán como principal referente opositor y cuestionaban la viabilidad constitucional de una eventual reelección de Jaldo. El propio Catalán, exministro del Interior de Alberto Fernández y actual director de YPF, había participado días antes en un acto en Concepción junto al dirigente Iñaki Gutiérrez.

Jaldo, el favorito a vencer

El gobernador mantiene una posición dominante en los sondeos de intención de voto para las elecciones provinciales de 2027 en Tucumán. Según el relevamiento de Hugo Haime & Asociados de abril de 2026, el mandatario lidera con el 40,4% de las preferencias, superando por diez puntos a Catalán (30,5%), y registra una aprobación de gestión del 58% junto a una imagen positiva del 67,3%.

Esta ventaja estructural se sustenta en la percepción de gobernabilidad y unidad del peronismo bajo su liderazgo, con elecciones desdobladas ya confirmadas. Jaldo proyecta continuidad y experiencia de gestión frente a un escenario nacional complejo.

Para Catalán el desafío radica en consolidar su identificación con el presidente Javier Milei. Aunque ha capitalizado el impulso nacional con actos masivos y críticas directas al oficialismo provincial, no ha obtenido hasta el momento un apoyo público definitivo ni a su candidatura ni a su capacidad de armado territorial en Tucumán. Esta indefinición limita su penetración en sectores del interior y del peronismo tradicional.

Manzur, por su parte, enfrenta un marcado desgaste en su imagen pública. Los mismos estudios arrojan para él una imagen negativa superior al 59%, asociada persistentemente a cuestionamientos por presuntos casos de corrupción y oscuros negocios privados durante su extensa gestión. Su figura opera más como un factor de tensión que como alternativa competitiva.

¿Un acuerdo desesperado?

Por todo esto, la articulación entre sectores del manzurismo —con Pablo Yedlin como rostro visible—, el entorno mediático de Cisneros y La Libertad Avanza Tucumán, liderada por Catalán, configura lo que fuentes políticas describen como un intento coordinado de desgaste del gobernador en un momento en que este busca afianza con claridad su espacio de cara a 2027. La respuesta pública de Catalán al video difundido por El Avispero y su declaración en el streaming de Enterate, apenas 24 horas después de la reunión de El Cadillal, aportan elementos que permiten leer la secuencia como una operación de pinza con objetivos precisos: erosionar la imagen de fortaleza de Jaldo y posicionar alternativas opositoras.

Por otro lado, y pese a la indignación pública que generó la revelación de la millonaria propiedad en un exclusivo country de Yerba Buena adquirida por la intendenta de Graneros, Raquel Alejandra Graneros, la noticia no logró erosionar la imagen del mandatario como pretendía el cisnerismo. La joven funcionaria no es identificada como una dirigente cercana al mandatario provincial, lo que limitó el impacto político de la denuncia por presunto enriquecimiento ilícito.

“Si hay una denuncia, la señora intendenta de Graneros se tendrá que presentar ante el juez o el fiscal que la convoque. Tendrá que responder todos los interrogantes”, afirmó Jaldo, con lo que frustró una operación con pretendido desgaste contra su gestión.

El gobernador ha reiterado en distintas oportunidades que su prioridad no es la especulación electoral anticipada, sino la atención de los problemas cotidianos de los tucumanos. La masiva concurrencia a El Cadillal y el respaldo explícito de amplios sectores del PJ local parecen indicar que, por ahora, el peronismo tucumano responde con unidad a los embates externos e internos.

Esto es lo que signa esta suerte de «precampaña» para las elecciones de 2027: mientras el Gobierno ha logrado mostrarse como un «buen gestor» que atiende los reclamos de distintos sectores de la sociedad, la oposición aún no ha logrado mostrar cuál es su propuesta ni qué mejoraría de la realidad tucumana. Para el ciudadano de a pie, están los que hacen y están los que critican. Sólo eso.

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