Durante la noche del lunes, el complejo penitenciario de Benjamín Paz fue escenario de un tenso y violento motín protagonizado por nueve menores alojados en el Instituto San José Gabriel del Rosario Brochero. Los jóvenes redujeron a un celador mediante amenazas con arma blanca y provocaron importantes destrozos al interior de las instalaciones.
El incidente ocurrió cerca de las 21 horas, cuando los internos se atrincheraron en el Pabellón N° 8, ocupando también el área de enfermería. Según el informe oficial del comisario principal Martín Villarreal, jefe de la Zona I, la revuelta fue encabezada por dos menores, identificados como Olmos y Coronel.
Durante la protesta, los nove jóvenes tomaron de rehén al celador Esteban Aguilera, a quien amenazaron con un arma blanca apoyada en el cuello, mientras el resto dañaba sectores del pabellón y arrojaba objetos contra las fuerzas de seguridad.
La gravedad de la situación motivó la intervención de un amplio operativo de seguridad, conformado por personal policial, efectivos del Servicio Penitenciario, la Comisaría de Trancas, fuerzas de Vipos y el cuerpo especial de Infantería Norte, que ingresó al penal para controlar el motín.
Tras varios minutos de intentos de negociación infructuosos, las autoridades ordenaron una “irrupción compulsiva” ejecutada por grupos tácticos del Servicio Penitenciario y efectivos policiales. El ingreso, que enfrentó ataques con piedras, botellas de vidrio, herramientas, machetes y matafuegos, culminó con la reducción de los internos y el rescate de Aguilera, quien resultó ileso pese a haber permanecido retenido.
El operativo tuvo como saldo una baja para las fuerzas de seguridad: el cabo Patricio Robles, del grupo especial penitenciario, cayó desde una altura aproximada de cuatro metros al intentar inspeccionar el techo y prevenir posibles fugas. Robles sufrió graves lesiones faciales, fue atendido en el lugar y luego trasladado al Hospital Ángel C. Padilla, donde permanece internado bajo observación.
A la una de la madrugada, el director del Instituto, Ignacio Perea, llegó al penal para supervisar la situación y evaluar los daños, que serían significativos.
La causa quedó a cargo de la Unidad Fiscal Criminal N.º 2, bajo la conducción de Facundo González, quien ordenó la intervención de Criminalística y el secuestro de todas las armas blancas y demás elementos empleados por los internos durante el motín.
Además, se dispuso informar del suceso a las fiscalías que intervienen en las distintas causas que afectan a los menores implicados.
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