La tensión en Medio Oriente se intensificó este sábado tras el anuncio de Irán de volver a cerrar el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo, por donde transita alrededor del 20% del petróleo y gas natural licuado que se consume globalmente.
Menos de 24 horas después de haber informado la reapertura de la vía, Teherán informó que el paso regresó a un “estado anterior” bajo “estricta gestión y control” de sus fuerzas armadas. Así lo comunicó el teniente coronel Ebrahim Zolfagari, vocero del Cuartel General Central Jatam al Anbiya, según la agencia Tasnim.
El régimen iraní justificó la medida como respuesta al bloqueo naval impuesto por Estados Unidos, al que calificó de acto de “piratería”. “Hasta que EE.UU. restablezca la plena libertad de navegación para los buques de origen iraní, la situación en el estrecho de Ormuz seguirá estrictamente controlada”, añadió Zolfagari.
Desde Washington, la posición se presentó con matices. El Comando Central confirmó que el bloqueo a embarcaciones vinculadas a Irán continúa vigente y que, hasta el sábado, 23 buques iraníes habían sido obligados a regresar a sus puertos de origen. Sin embargo, el presidente Donald Trump señaló que la ruta “sigue abierta” y rechazó cualquier intento de chantaje: “Querían volver a cerrar el estrecho, como han venido haciendo durante años, pero no pueden chantajearnos”.
La contradicción en los anuncios generó incertidumbre sobre la situación real en la zona y el estado de eventuales conversaciones entre ambas partes para poner fin al conflicto iniciado a fines de febrero.
Horas después del nuevo cierre, se registraron incidentes en la región. La Oficina de Operaciones Marítimas del Reino Unido (UKMTO) informó que un buque tanquero fue atacado por dos lanchas artilladas de la Guardia Revolucionaria Islámica a 20 millas náuticas al noreste de Omán, aunque la embarcación y su tripulación resultaron ilesas. Otras fuentes consultadas por Reuters indicaron que al menos dos buques mercantes adicionales fueron alcanzados por disparos mientras intentaban cruzar el estrecho.
El Consejo de Seguridad Nacional de Irán advirtió que cualquier obstaculización al paso de sus buques será considerada una violación del alto el fuego. Por su parte, el nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, afirmó que el ejército iraní está preparado para infligir “nuevas derrotas” a sus enemigos.
El estrecho de Ormuz, delimitado al norte por Irán y al sur por Omán y los Emiratos Árabes Unidos, constituye un corredor estrecho —de apenas 33 kilómetros en su punto más angosto— que conecta el Golfo Pérsico con el mar Arábigo. En 2025 transitaron por allí unos 20 millones de barriles diarios de petróleo y derivados, según datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos, lo que representa un volumen anual de comercio energético cercano a los 600.000 millones de dólares.
El anuncio iraní provocó de inmediato cambios de rumbo en numerosos buques, incluidos varios tanqueros, según mostraron plataformas de seguimiento marítimo como MarineTraffic. Si el cierre se prolonga, analistas anticipan un probable repunte en los precios del petróleo cuando los mercados reabran el lunes, tras la baja registrada el viernes por la noticia inicial de reapertura.
En paralelo, en Líbano el alto el fuego mediado por Washington muestra signos de cumplimiento relativo, aunque con incidentes aislados. Medios estatales libaneses reportaron un ataque israelí contra una motocicleta en el sur del país que dejó un muerto. Las Fuerzas de Defensa de Israel confirmaron acciones en respuesta a supuestas violaciones por parte de Hezbolá, amparadas en el derecho a defenderse ante amenazas inminentes.
Además, el presidente francés Emmanuel Macron informó que un soldado de su país murió y otros tres resultaron heridos en un ataque contra la misión de paz de la Unifil en el sur de Líbano. Macron atribuyó el hecho a Hezbolá y exigió el arresto de los responsables. El primer ministro libanés, Nawaf Salam, condenó el incidente y ordenó una investigación inmediata.
La situación en Ormuz y los episodios en Líbano ilustran la fragilidad de los equilibrios en la región y los riesgos que representa cualquier escalada para la estabilidad energética global y la seguridad internacional.
