La campaña del gobernador Juan Manzur y los precandidatos de Lealtad Peronista ya tocó techo. Luego del acto en el hipódromo con las visitas de dos ministros de la Nación traídos por el avión sanitario a hacer campaña, y de los saludos en video de otros dos referentes del peronismo nacional que faltaron a su invitación, al presidente del PJ tucumano ya se le está agotando la épica electoral.
De los miles de “militantes” pagos con subsidios de la Caja Popular de Ahorros, Manzur ahora se limita a recorrer el interior de la provincia y visitando las casas de los pocos vecinos que se animan a dejarlo pasar. Como ayer en Bella Vista, donde una vecina invitó un par de vasos de bebida cola y a la que, a cambio, le dejaron una boleta de voto.
“OTRO FRACASO PARA MANZUR recorrió Bella Vista caminando, NADIE salió a saludarlo. NADIE. El fracaso es muy fuerte, si no hay plata no hay nadie que quiera saludarlo o verlo”, escribió el periodista censurado, Ceferino Décima en sus redes. A lo que una usuaria de la zona le contestó que en esa ciudad apoyan a Osvaldo Jaldo.
La recorrida de ayer miércoles de Manzur por tierras del radical Sebastián Salazar demostraron la pobreza que su campaña ha adoptado a poco más de dos semanas de las PASO. Con pocos adeptos en las calles, hubo que preparar encuentros a contrarreloj y reunir a mujeres emprendedoras de las que no se tenía conocimiento de su rubro de trabajo.
Y el cierre estuvo a cargo del joven precandidato a senador, Alejandro Melo, que apenas pudo juntar un puñado de “dirigentes” para inaugurar una nueva sede del Partido Justicialista en esa ciudad.
