La Secretaría de Energía de la Nación, a cargo de María Carmen Tettamanti, fijó este lunes los nuevos precios mínimos de adquisición de los biocombustibles destinados a la mezcla obligatoria con nafta y gasoil para las operaciones de noviembre de 2026. Las Resoluciones publicadas en el Boletín Oficial, sustituyen los valores vigentes en octubre y se enmarcan en la Ley 27.640. El objetivo declarado es corregir desfasajes entre los precios oficiales y los costos reales de producción, evitando distorsiones en la cadena.
El bioetanol elaborado a base de caña de azúcar quedó en $1.104,886 por litro, un incremento del 1,99 % respecto de los $1.083,222 de octubre. El bioetanol de maíz se ubicó en $1.012,662 por litro, también con una suba del 1,99 % desde los $992,806 previos. El biodiésel, por su parte, alcanzó $2.074.474 por tonelada, lo que representa un alza del 2,07 % frente a los $2.032.310 del mes anterior. El plazo máximo de pago se mantiene en 30 días corridos para el bioetanol y en siete días para el biodiésel.
Para Tucumán, principal productor nacional de bioetanol de caña, la actualización constituye un pequeño alivio concreto en plena zafra. La provincia cuenta con 14 ingenios y 10 destilerías activas (Concepción, Destilería Bella Vista, Famaillá, La Corona, La Florida, La Trinidad, Leales, Marapa, Santa Rosa y Santa Bárbara). En la campaña 2025/2026 el complejo del NOA alcanzó un récord de 618,5 millones de litros de alcohol, de los cuales Tucumán aportó 362 millones (un 6,16 % más que el ciclo anterior). Siete de esas destilerías disponen de plantas anhidradoras y deshidrataron 302 millones de litros para convertirlo en bioetanol destinado al corte. A fines de octubre la zafra seguía en marcha, con más de 16 millones de toneladas de caña molidas en Tucumán (avance superior al 80 % de lo estimado por la EEAOC) y producción acumulada de alcohol anhidro que ya superaba los 164 millones de litros solo en la provincia.
El mayor precio de adquisición mejora la rentabilidad de las destilerías y otorga mayor liquidez a los ingenios, que enfrentan costos crecientes de energía, fletes e insumos. En un contexto en el que el mercado interno del azúcar se mantiene bajo presión, el bioetanol funciona como válvula de diversificación y estabilización de ingresos. Las petroleras están obligadas a adquirir el producto al precio mínimo fijado, lo que garantiza colocación dentro del corte actual del 12 % de las naftas (6 % reservado a caña y 6 % a maíz).
El impacto potencial en los surtidores es moderado pero real. Con un corte del 12 % de bioetanol, una suba cercana al 2 % en el componente se traslada en una fracción del precio final de la nafta. Las refinadoras evalúan el pasaje en los próximos días, sumándose a otras variables (tipo de cambio, crudo internacional e impuestos). El Gobierno ha buscado administrar ese traslado, pero el sector reconoce que los ajustes de biocombustibles suelen terminar en el precio al público.
A la espera de la nueva ley
El dato adquiere mayor relevancia en el marco de la reforma de la Ley 27.640. El Senado otorgó media sanción en septiembre de 2026 (41 votos a favor y 25 en contra) a un nuevo régimen de 15 años de vigencia. El proyecto eleva el corte de bioetanol del 12 % al 15 % a los 12 meses de sancionada la norma, garantiza un 6 % exclusivo para la caña de azúcar, otro 6 % para el maíz y deja el 3 % restante a libre competencia. Para el biodiésel el corte pasaría del 7,5 % al 10 %. Además, reemplaza la fijación unilateral de precios por un sistema de subastas en mercado electrónico y precios de referencia públicos.
Si el proyecto se convierte en ley, la demanda adicional de bioetanol podría alcanzar unos 300.000 metros cúbicos anuales, considerando un consumo nacional de naftas cercano a los 10 millones de metros cúbicos. Para Tucumán y el NOA eso implica mayor colocación del excedente de caña, estímulo a inversiones en ampliación de destilerías y previsibilidad de largo plazo. El ministro de Economía y Producción de Tucumán, Daniel Abad, y el gerente general del IPAAT, Jorge Etchandy, destacaron que la cuota asegurada del 6 % y la posibilidad de competir en el tramo libre permiten planificar inversiones que ya están en carpeta. El Centro Azucarero ha sostenido que un mayor uso de bioetanol puede sustituir naftas importadas y aditivos (MTBE y tolueno), con potencial de abaratar costos para el consumidor en lugar de encarecerlos.
En Diputados el tratamiento se encuentra trabado. El plenario de comisiones no logró dictamen a fines de octubre por diferencias en el capítulo del biodiésel: las pymes no integradas (Cepreb) y diputados de Buenos Aires reclaman un corte más alto (hasta 12,5 %) y extensión de cupos protectores, mientras que las provincias productoras de caña, maíz y soja (Tucumán, Salta, Jujuy, Córdoba y Santa Fe) respaldan el texto del Senado. Si no hay acuerdo en noviembre, el proyecto podría pasar a sesiones extraordinarias o demorarse a 2027.
Mientras tanto, la actualización mensual de precios bajo el régimen vigente funciona como mecanismo de recomposición de costos. Para el complejo sucroalcoholero tucumano representa un ingreso incremental inmediato que ayuda a sostener la actividad en un año de molienda alta y de incertidumbre sobre el desenlace legislativo. El beneficio más claro es la mejora de la ecuación económica de las destilerías y la consolidación del bioetanol como ancla de valor agregado regional y de aporte a la matriz energética nacional, en un momento en que el país busca reducir importaciones de combustibles y avanzar en renovables.

