El gobernador Osvaldo Jaldo todavía no resolvió si Tucumán tendrá un feriado provincial por la visita del papa León XIV a la Argentina, prevista para los días 9, 10 y 11 de noviembre. El mandatario explicó que antes de tomar una decisión evaluará las actividades previstas y las consecuencias económicas de una eventual interrupción de la jornada laboral.
Uno de los puntos pendientes también es la posible participación de los gobernadores en un encuentro con el Sumo Pontífice. Jaldo aseguró que, hasta el momento, no recibió una invitación oficial para asistir a esa reunión.
“En cuanto al encuentro de gobernadores con el Papa, se lo está definiendo y entra dentro del protocolo que ha fijado el Vaticano con la con la República Argentina. Y, en ese sentido, nosotros todavía no tenemos ninguna comunicación oficial, ni quién les habla ni ningún gobernador de la provincia”, expresó.
Pese a la falta de confirmación, el mandatario manifestó su deseo de formar parte de la convocatoria. “Por lo tanto, si somos incluidos, no hay duda que nos gustaría mucho estar con el Santo Padre, poder conversar, si es posible, y, si no, pedir muchas bendiciones para la Argentina y para los tucumanos”, sostuvo.
El costo de un feriado en medio de la crisis
La posibilidad de establecer un asueto provincial quedó supeditada a la organización de las actividades por la visita papal y a las disposiciones que se adopten en el ámbito nacional. Jaldo recordó que ya existe un feriado nacional, aunque aclaró que todavía no tomó una determinación para Tucumán.
“Ya tenemos un feriado nacional, y el resto no lo hemos decidido todavía. No lo hemos decidido porque depende de las actividades y de la agenda que se tenga a nivel nacional”, afirmó.
El gobernador también puso sobre la mesa las consecuencias que podría tener la medida para los comercios y las empresas. Según explicó, un día no laborable puede afectar el funcionamiento de distintos sectores y elevar los costos de quienes opten por mantener sus puertas abiertas.
La situación económica provincial será uno de los factores centrales para definir el eventual feriado. Jaldo advirtió que la decisión debe contemplar tanto a quienes deseen viajar para ver al Papa como a los sectores productivos que afrontan dificultades.
“Porque para dar un feriado, se paraliza la provincia. Y hoy, como está la situación económica, tenemos que pensar que mucha gente por ahí seguramente va a querer viajar a verlo al Papa, mucha gente va a querer estar cerca del Papa, pero también tenemos que pensar que hay una economía provincial que viene muy diezmada, porque la macroeconomía no arranca a nivel nacional y mucho menos la micro”, expresó.
En esa línea, el mandatario señaló que la suspensión de actividades puede representar un costo adicional para los empleadores. Si los negocios cierran, pierden una jornada de actividad; si abren, deben afrontar el pago correspondiente por trabajar durante un feriado.
“Entonces, por ahí cerrar un negocio, por ahí parar una actividad, o bien seguir con la actividad, pero pagar el salario doble, se encarece. Entonces, tenemos que pensar desde varios puntos de vista, pero cuando nosotros tengamos la decisión, seguramente, públicamente la vamos a estar informando con la antelación suficiente”, concluyó.
Por ahora, Tucumán no tiene una definición sobre el feriado provincial. El Gobierno esperará precisiones sobre la agenda de la visita de León XIV y evaluará sus efectos económicos antes de comunicar una resolución.

