Josefina Lynch publicó este martes un nuevo descargo en sus historias de Instagram para poner un límite a los rumores que la involucran a ella y a su hermana Tita en un supuesto affaire o trío sexual con Emanuel Ortega, a poco más de un mes de la separación del músico con Julieta Prandi. La cantante, que ya había desmentido cualquier acercamiento sentimental en una entrevista previa y en un comunicado anterior, sostuvo que se había abstenido de hablar más de lo necesario porque creía que era lo mejor, pero que no podía permitir que se metieran con su familia. Explicó que ella y su hermana cantan juntas desde que eran chicas y que fueron al estudio de grabación de Ortega porque aman la música y querían cantar juntas, como suelen hacer, y que eso es todo lo que pasó.
En el texto, Lynch afirmó que la persona que inventó el rumor de índole sexual debería, como mínimo, pedir disculpas, y criticó que al circo mediático le haya resultado imposible creer que dos mujeres que cantan pudieran ir a un estudio de grabación a hacer música juntas y no a tener sexo. Amplió la reflexión al plantear que quizás todos deberían preguntarse si dos hombres, más aún hermanos, recibirían las mismas acusaciones aberrantes en las mismas circunstancias. Quiso poner fin a todo y recordar que del otro lado de estas afirmaciones repudiables hay personas reales, en un contexto en el que las versiones de un posible trío surgieron en el programa SQP de América y se sumaron a las anteriores que la habían señalado como tercera en discordia tras los tres días que pasó en el estudio de Chacarita.
El contacto entre Lynch y Ortega se había producido a través de Ana Paula Dutil, expareja del músico, quien la conectó después de que la joven le escribiera para preguntar si podía comunicarse con él para grabar un cover de “Bang Bang”, de Nancy Sinatra. Según su relato anterior, hablaron un lunes, coordinaron para el viernes y Ortega le prestó el estudio por generosidad, sin que hubiera alquiler, en jornadas que se extendieron al sábado y al domingo porque se hicieron tarde y volvieron a grabar coros. Lynch había descrito al cantante como una persona amorosa, respetuosa, muy talentosa y absolutamente profesional, y había dejado en claro que no hubo intento de seducción ni mensajes de tono romántico, en una historia que se entrelazó con el anuncio de la separación de Prandi y Ortega, ocurrida apenas 27 días después del casamiento civil del 15 de septiembre.
La joven, modelo, cantante y expareja de Joaquín Levinton, había expresado antes su tristeza por verse metida en una historia que no le pertenecía y había pedido respeto para la vida privada de los involucrados. Con esta nueva intervención, volvió a negar cualquier vínculo sentimental y centró la defensa en el vínculo musical familiar con su hermana, mientras la repercusión por el quiebre de la pareja recién casada continúa generando especulaciones en los programas de espectáculos. El Federalista había seguido el caso desde el anuncio de la separación y las primeras versiones que señalaron a Lynch, y este descargo se suma a las aclaraciones que tanto ella como Ortega y Prandi fueron dando en las últimas semanas.

