Hernán Iramain publicó este lunes, en la tribuna abierta de El Tucumano, la lectura más incómoda del lanzamiento de Lisandro Catalán a gobernador: que la candidatura puede ser una pantalla, y que Federico Pelli queda como el fusible de una derrota que nadie quiere firmar. La columna no es la de un observador de afuera. Iramain es primo de Catalán, figuró en la nómina de autoridades con la que La Libertad Avanza se armó en Tucumán y se fue del espacio en agosto de 2025. Dijo entonces que lo había decepcionado. El enojo de fondo, el que repitió en febrero, son las decisiones del actual director de YPF.
El texto, parte de una ausencia. La autoproclamación de Catalán no tuvo la foto que la militancia esperaba: no estuvieron Karina Milei ni Martín Menem. El acompañamiento nacional se redujo a Iñaki Gutiérrez y Eugenia Rolón. Iramain lee ese vacío como una pregunta, no como un olvido. «La Libertad Avanza decidió poner a Lisandro Catalán en la vidriera», escribe, «pero sin la foto que esperaba la militancia violeta».
La tesis está en el párrafo central. Catalán se lanza, ordena el sello, reparte candidaturas y se muestra como jefe. Si el camino se complica por el domicilio, por la falta de volumen territorial o por la resistencia radical, puede correrse. «Y si el candidato final a gobernador termina siendo Pelli, la derrota eventual frente al jaldismo no quedaría pegada a Catalán. La cargaría Pelli. Catalán, mientras tanto, podría reservarse el lugar más seguro: primer candidato a senador». Cada provincia elige tres senadores: dos bancas para el que gana y una para el segundo. El primer candidato de la minoría entra igual. Perder la Casa de Gobierno y ganar esa banca no es el mismo papel.
El domicilio es el punto flaco que la columna usa de palanca. La Constitución provincial exige dos años de residencia inmediata para ser gobernador, y el cuestionamiento a Catalán es que vive en Buenos Aires. Pelli arrastró un problema parecido cuando sonó para la intendencia de Yerba Buena: el concejal Mauricio Argiró denunció en la Justicia federal presuntos cambios de domicilio, y el diputado figura en Cebil Redondo, fuera del municipio. Para una candidatura provincial alcanza la residencia en la provincia. El 1 de octubre Catalán cerró esa interna por otro lado: eligió a Agustín «Ayo» De la Croix para enfrentar a Pablo Macchiarola y dejó afuera a Pelli. Iramain anota el lanzamiento de Ayo y abre, con Pelli libre de la comuna, la otra hipótesis: una fórmula Pelli-Campero como canal con el radicalismo de Yerba Buena, y a Roberto Sánchez como otro nombre de esa conversación.
Quien firma no es un columnista neutro, y conviene decirlo. Iramain estuvo adentro. En agosto de 2025, en El Avispero, explicó el portazo por el predominio de los egos y por las decisiones verticales de su primo. Nombró a Gonzalo Heredia como hombre de confianza y dijo que el mismo mecanismo había alejado antes a José Macome. «Me decepcionó Catalán», fue la frase. En febrero de este año el cruce se volvió de plata: después de que el director de YPF cuestionara el costo de los concejales tucumanos, Iramain le pidió que explicara cuánto le cuesta él al Estado y citó cifras que circulaban, nunca aclaradas por Catalán, del orden de los 140 millones de pesos mensuales por el directorio. No es el único que se fue. Es el que ahora escribe la interna desde afuera, defraudado por las decisiones del mismo hombre que hoy cobra en la petrolera y se muestra como candidato.
La columna cierra con una frase corta: «Catalán se expone. Pelli espera. Y La Libertad Avanza deja correr la confusión. En Tucumán, eso nunca es casualidad». El jueves, en el Carlos V, el PRO abre una mesa opositora a la que La Libertad Avanza ya dijo que no va. La lectura de Iramain y esa silla vacía describen el mismo método: Catalán ordena, no se sienta en la mesa de los otros y se reserva la salida.

