Las entidades industriales del Norte Grande volvieron a reclamar avances en el Congreso para actualizar el régimen de biocombustibles. El pedido surgió de UNINOR, organización que agrupa a las uniones industriales de las provincias de la región, a través de un comunicado difundido este 1 de octubre.
El sector puso el foco en el proyecto S-809-26, que ya recibió media sanción del Senado y ahora debe atravesar el debate en la Cámara de Diputados. Para los industriales, la propuesta puede abrir una nueva etapa para la actividad energética y productiva del Norte.
Uno de los principales argumentos apunta al aprovechamiento de los recursos disponibles en la región. La caña de azúcar, el maíz, la soja y la madera forman parte de las materias primas que podrían incorporarse a procesos industriales vinculados con la producción de biocombustibles.
La apuesta de las entidades consiste en avanzar hacia una mayor industrialización en las zonas donde se generan esos recursos. De esa forma, el sector busca evitar que la producción regional quede limitada a la comercialización de materias primas y plantea la posibilidad de sumar valor dentro de las propias provincias.
UNINOR también destacó un factor que afecta desde hace décadas a la actividad económica del Norte: la distancia con los grandes centros de consumo y los puertos. En ese escenario, el desarrollo de industrias vinculadas con los biocombustibles permitiría procesar parte de los recursos en origen y reducir el impacto de los costos asociados al traslado.
El planteo industrial también abarca el frente energético. Una expansión de los biocombustibles podría reducir la necesidad de importar combustibles y determinados aditivos, con un menor requerimiento de divisas y una mayor participación de empresas y trabajadores nacionales en la cadena productiva.
Otro eje del proyecto es la composición de la matriz energética. Las entidades consideran que el crecimiento de los combustibles renovables puede aportar mayor diversificación y alternativas con menor intensidad de carbono. A la vez, valoraron las herramientas previstas para estimular la competencia, las inversiones, la innovación y la eficiencia.
El proyecto también contempla un rol para las provincias a partir de sus propias capacidades productivas. Para las organizaciones industriales, ese aspecto resulta relevante por las diferencias que existen entre las economías regionales y por el potencial que presenta cada territorio.
Con la aprobación del Senado ya concretada, el próximo paso depende de la Cámara de Diputados. UNINOR pidió a los representantes nacionales del Norte que impulsen el tratamiento de la iniciativa y acompañen su sanción.
“Desde las entidades industriales del Norte solicitamos a nuestros Diputados Nacionales que impulsen su tratamiento y acompañen con su voto favorable la sanción definitiva del proyecto S-809-26”, expresó la organización.
El reclamo tomó fuerza después de la media sanción obtenida en la Cámara alta. Para las entidades, el debate en Diputados constituye la instancia decisiva para definir el futuro del nuevo marco regulatorio.
UNINOR cerró su pronunciamiento con una defensa del potencial productivo regional y un mensaje dirigido a los legisladores nacionales: “El Norte argentino tiene las materias primas, la capacidad industrial y el potencial para hacerlo”.
La organización sostiene que el desafío consiste en transformar esas condiciones en más producción, energía y empleo dentro de las provincias del Norte Grande.

