La investigación por el ataque que sufrió Facundo Ale en La Ciudadela sumó una declaración que puede modificar el escenario del expediente. Rocío Olea, de 26 años, afirmó que conoce a quienes habrían participado del atentado del 30 de noviembre de 2024 y señaló a Jorge Anaya González, Javier “Chuky” Casanova y Valentín Villarreal como los supuestos autores.
La joven aseguró que decidió hablar después de permanecer bajo amenazas. Su relato quedó registrado en un video de unos siete minutos que llegó al abogado Ricardo Fanlo y luego fue puesto en conocimiento de la Justicia. Olea también pidió protección. Según su versión, su ex pareja le contó que había participado del ataque y que el objetivo era matar a Ale.
El episodio ocurrió en Amador Lucero y General Paz, en el barrio La Ciudadela. Ale recibió tres disparos. Un cuarto proyectil impactó contra el teléfono celular que llevaba en uno de sus bolsillos. Los atacantes se movilizaban en una Renault Oroch negra y utilizaron un arma automática.
La víctima no presentó en un primer momento una denuncia ante la Policía. Luego realizó una presentación ante la Unidad Fiscal de Decisión Temprana y, más tarde, ratificó su versión ante el fiscal Mariano Fernández. En esa declaración sostuvo que no podía reconocer a los autores, pero aportó un dato que llevó la causa hacia otra investigación: la camioneta utilizada durante el ataque era la misma que dos días después fue detenida con 63 kilos de cocaína.
Una Oroch negra y 63 kilos de cocaína
El vehículo fue interceptado el 2 de diciembre de 2024 en el puesto de control de Cabo Vallejo, sobre la ruta nacional 9, en el límite entre Tucumán y Salta. La Policía encontró la droga durante la requisa.
La camioneta era conducida por Livio Andrés Barros, quien viajaba junto con su hija, Alejandra Barros Figueroa. La causa por el cargamento quedó bajo intervención del fuero federal. De acuerdo con información publicada entonces, los investigadores consideraron que padre e hija podían cumplir el rol de transportistas y que la droga habría sido adquirida en Orán con destino a Tucumán.
Ese dato transformó la investigación por el ataque a Ale. Hasta ese momento, una de las hipótesis principales apuntaba a una disputa por el control de la barra brava de San Martín. Con el avance del expediente aparecieron indicios sobre una posible disputa territorial relacionada con actividades vinculadas al narcotráfico.
La propia investigación sobre la Oroch también generó sospechas sobre el origen de la información que permitió encontrar la cocaína. En diciembre de 2024 circuló la hipótesis de que alguien habría entregado el dato para perjudicar al dueño de la carga. Esa versión nunca quedó acreditada públicamente.
“Se trabó la ametralladora”
El nuevo testimonio aportó otro elemento sobre aquella balacera. Olea sostuvo que su ex pareja le confesó que quería matar a Ale y que él había participado del ataque.
“Estaban en guerra, esperando a Facundo”, afirmó la joven en el video que entregó a la Justicia.
Según su relato, los hombres esperaban cruzarse con Ale y solían salir armados ante la posibilidad de encontrárselo. La mujer también sostuvo que González Anaya le reconoció haber disparado contra el hijo de “El Mono” Ale.
“Ellos estaban siempre armados, esperando cruzarse con Facundo”, relató.
Sobre el ataque de La Ciudadela, aseguró que el homicidio no se concretó porque el arma sufrió una falla. “Se trabó la ametralladora”, fue la expresión que, según la joven, utilizó su ex pareja al contarle lo ocurrido.
Ese detalle coincide con una parte de un video que ya había aparecido en la investigación en 2024. Las imágenes mostraban el momento en que una camioneta reducía la velocidad en Amador Lucero y General Paz. Luego se escuchaba una ráfaga y Ale caía herido. Según las fuentes citadas entonces, en otra parte de la filmación se escuchaba al atacante explicar que no pudo continuar disparando porque el arma se había trabado.
El nuevo relato también golpea la causa de La Foresta
El testimonio de Olea no quedó limitado al ataque de 2024. La joven planteó una conexión directa con el tiroteo ocurrido el 21 de septiembre de 2025 en el salón La Foresta, en Los Pocitos.
En aquel episodio se enfrentaron Facundo Ale y hombres vinculados al grupo conocido como Los Gardelitos. González Anaya resultó herido en una pierna. La acusación fiscal sostuvo que Ale llegó al lugar, descendió de un Volkswagen Passat y disparó contra González Anaya y Juan Nicolás Vargas. Ambos respondieron desde el interior del predio.
La versión de Olea presenta otra reconstrucción. Según la joven, Ale no habría llegado a La Foresta para iniciar el enfrentamiento, sino que sus adversarios lo esperaban armados.
“Ellos estaban armados esperando cruzárselo. No creía que fueran capaces de hacer algo así. No estuve en el lugar ese día porque sabía que algo malo podía pasar”, sostuvo.
Ese relato podría ser utilizado por la defensa de Ale, que desde el comienzo sostuvo que el joven fue atacado y que respondió a los disparos. Una pericia acústica realizada por un especialista también complicó al hijo de “El Mono” Ale: el estudio concluyó que habría utilizado un arma de alto calibre durante el enfrentamiento, aunque esa arma nunca fue encontrada.
Una diferencia que deberá aclarar la Justicia
Hay además un punto que deberá ser contrastado con el expediente. Olea mencionó a Valentín Villarreal como uno de los hombres vinculados al ataque y al enfrentamiento de La Foresta. En la acusación fiscal difundida durante el proceso judicial aparece Juan Nicolás Vargas como el otro acusado junto a González Anaya.
La diferencia entre ambos nombres no es menor y deberá ser aclarada mediante nuevas declaraciones y otras pruebas. La información disponible de la causa judicial identifica a González Anaya y Vargas como los acusados por portación ilegal de armas de guerra, mientras que el nuevo testimonio menciona a González Anaya y Villarreal.
Casanova quedó fuera de esa causa, pero volvió a aparecer en el nuevo relato
Javier “Chuky” Casanova también aparece en la declaración de Olea. La joven lo señaló entre las personas que, según su versión, participaron del plan contra Ale.
Sin embargo, Casanova fue sobreseído de la causa por el tiroteo de La Foresta. La Justicia dejó fuera al acusado de ese expediente, mientras que Ale quedó a un paso del juicio junto con González Anaya y el otro imputado.
El fiscal Mariano Fernández pidió seis años y medio de prisión para Ale por portación ilegal de arma de guerra y abuso de arma de fuego. Para González Anaya y Vargas solicitó cuatro años y medio por portación ilegal de armas de guerra.
La defensa de Ale pidió el sobreseimiento. La jueza rechazó el planteo y los abogados Ricardo Fanlo y Agustín Monteros impugnaron esa decisión. Por ese motivo, el avance hacia el juicio todavía depende de la resolución de ese recurso.
Las fotos con armas que aparecieron después del video
El caso sumó otro capítulo en los últimos días. Después de la difusión del video de Olea, Tendencia de Noticias recibió 45 fotografías en las que aparecen personas con armas de fuego, algunas de ellas de características compatibles con armas de guerra.
El medio aclaró que las identidades no fueron confirmadas de manera independiente. Quienes enviaron las imágenes sostuvieron que entre las personas fotografiadas estaban González Anaya, Villarreal y Casanova.
La aparición de esas imágenes coincidió con el momento en que se analizaba la posibilidad de otorgarle a Casanova el arresto domiciliario. Una de las hipótesis bajo análisis apunta a que las fotografías pudieron funcionar como un mensaje dirigido a Santiago “Cara i’ Gota” Villafañe, señalado como cercano a Ale y enfrentado con Casanova.
Amenazas y protección para la testigo
Olea explicó que durante meses no contó lo que sabía por temor. Según su relato, la familia de su ex pareja la presionó para que mantuviera el silencio y para que continuara visitándolo.
“La familia de Jorge me tiene amenazada”, afirmó.
El fiscal Mariano Fernández tomó contacto con la joven y le ofreció garantías para que pudiera declarar. También habría puesto a disposición medidas de protección. Sin embargo, Fernández ya no tiene a su cargo el expediente del ataque de 2024 y por eso remitió la información al fiscal Ernesto Salas López, quien actualmente instruye esa investigación.
Ahora resta determinar si Olea formalizará su declaración y si su testimonio podrá incorporarse al proceso por el tiroteo de La Foresta. La investigación de ese episodio ya fue clausurada y la joven no figura entre los testigos ofrecidos originalmente. Las defensas deberán pedir su incorporación si consideran que sus dichos resultan relevantes para el juicio.
Así, un ataque ocurrido en La Ciudadela en noviembre de 2024 volvió a quedar conectado con el secuestro de 63 kilos de cocaína y con el tiroteo de La Foresta de septiembre de 2025. El nuevo relato deberá ser contrastado por la Justicia con las pruebas que ya existen en ambos expedientes.

