La violencia dentro y en los alrededores de una escuela de Las Talitas generó un fuerte reclamo de las familias por mayor seguridad. El episodio ocurrió un jueves, entre las 11 y las 12, en la Escuela Secundaria Monseñor David Dip. Todo comenzó con una pelea entre alumnos de entre 15 y 17 años, pero el conflicto tomó otra dimensión cuando uno de los estudiantes contactó a personas externas a la institución.
Según los testimonios de las familias, varias personas del Barrio 447 ingresaron al predio escolar con armas para intervenir en la disputa. El episodio provocó corridas y escenas de pánico entre los alumnos. Algunos estudiantes y docentes sufrieron agresiones físicas.
A esto se sumó otro hecho que elevó la preocupación de la comunidad educativa. Las familias denunciaron que ese mismo día intentaron robarle a un docente en el acceso principal de la escuela.
El reclamo de los padres: un policía en la puerta de la escuela
Tras el episodio, los padres exigieron una medida concreta: una custodia policial permanente durante los horarios de ingreso y salida. El pedido apunta especialmente a las 7:30, cuando comienza la jornada escolar, y al momento de egreso de los estudiantes.
Las familias señalaron que tiempo atrás la institución contaba con presencia policial en la zona. Ese servicio dejó de prestarse y, según los padres, nunca recibieron una explicación clara sobre la decisión.
La principal crítica apunta a la Comisaría El Colmenar. Los denunciantes sostienen que los efectivos aparecen de forma ocasional, toman fotografías y se retiran sin establecer un esquema de prevención permanente.
Una madre también relató dificultades para realizar una denuncia formal por un hecho que involucró a su hija, menor de edad. Según su testimonio, desde la dependencia policial le indicaron que debía esperar una resolución de la fiscalía.
Los familiares fueron más allá y expresaron sospechas sobre un posible vínculo entre efectivos policiales y personas señaladas como agresoras del Barrio 447. También denunciaron presuntas maniobras destinadas a evitar que determinadas denuncias queden registradas. Se trata de acusaciones formuladas por los padres que deberán ser investigadas por las autoridades correspondientes.
La versión de la escuela quedó bajo cuestionamiento
El episodio también expuso diferencias entre la versión de la conducción escolar y los testimonios de alumnos y docentes.
La directora sostuvo que realizó distintos pedidos ante la Policía para obtener custodia en los horarios de entrada y salida. Según su versión, las solicitudes no recibieron una respuesta concreta.
La principal controversia surgió por lo ocurrido dentro del establecimiento. La dirección comunicó a las familias que no ingresaron armas a la escuela e incluso difundió audios con esa versión.
Los padres rechazaron esa explicación. Según los testimonios que recogieron, hubo personas armadas dentro del predio. Además, señalaron que docentes y estudiantes fueron testigos directos de la situación y de las agresiones.
La comunidad educativa quedó así frente a un doble reclamo: mayor presencia policial y una explicación clara sobre qué ocurrió dentro de la institución. Mientras las familias exigen medidas concretas para evitar nuevos episodios, también reclaman respuestas sobre las denuncias que, según sostienen, no recibieron el tratamiento esperado.

