El armado político y territorial de La Libertad Avanza (LLA) en la provincia de Tucumán enfrenta crecientes cuestionamientos internos tras la ratificación del rol organizativo asignado a Sofía Rondón dentro del esquema de campaña en el distrito Capital. De acuerdo con datos del Boletín Oficial, la funcionaria cuenta con una designación transitoria y contrataciones en el ámbito del Estado nacional activas desde 2024, con remuneraciones millonarias. Sin embargo, dirigentes y militantes del espacio libertario señalaron la ausencia de resultados concretos en su desempeño operativo y criticaron la falta de antecedentes de Rondón en la coordinación de campañas políticas locales, sumado a su desconocimiento sobre la realidad socioeconómica y territorial de la provincia por tratarse de una abogada oriunda de la provincia de Jujuy.
A las críticas sobre la ineficiencia en la gestión se suman cuestionamientos sobre el perfil público de la funcionaria, cuyas exposiciones en redes sociales reflejan una marcada agenda social y de esparcimiento personal que contrasta con las exigencias del cargo y la dinámica de trabajo político. El malestar entre las bases y voluntarios que participan activamente en las mesas de difusión y recepción de fichas de afiliación en San Miguel de Tucumán se intensificó debido a reiterados episodios de tensión y tratos autoritarios por parte de Rondón. Diversos referentes territoriales advirtieron que la funcionaria carece de la capacidad técnica e interpersonal requerida para coordinar equipos de trabajo y conducir una estructura política en un distrito clave, mientras la conducción provincial encabezada por Lisandro Catalán sostiene su permanencia en el equipo de campaña.
Inconsistencias orgánicas y tensiones en la construcción territorial libertaria
Los cuestionamientos dirigidos hacia la figura de Sofía Rondón exponen los fallos operacionales de La Libertad Avanza en Tucumán al momento de estructurar sus equipos de conducción. La asignación de cargos estratégicos y manejo de recursos a figuras externas sin trayectoria ni inserción en la problemática tucumana genera cortocircuitos con la militancia voluntaria que sostiene el despliegue territorial. Este escenario de conflicto de liderazgos, sumado a un perfil alejado de la responsabilidad institucional, amenaza con erosionar la capacidad de movilización del espacio en la Capital provincial frente a los próximos compromisos electorales.

