El Gobierno de Tucumán dará inicio formal este jueves a la construcción del nuevo Acueducto de Vipos, un ambicioso proyecto de infraestructura hídrica que demandará una inversión superior a los $178.000 millones. Presentada por las autoridades como una de las intervenciones de saneamiento más trascendentales de la Argentina, la megaobra tiene como objetivo estructural revertir el déficit histórico en el suministro de agua potable dentro del área metropolitana tucumana, beneficiando de forma directa a más de 235.000 habitantes.
La ejecución del emprendimiento se articulará mediante un esfuerzo conjunto entre la administración provincial y el Ministerio de Economía de la Nación, bajo la órbita de la Subsecretaría de Recursos Hídricos. Los fondos requeridos provendrán de un financiamiento internacional otorgado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), a través de un préstamo internacional contraído y asumido por el Estado nacional.
Bajo la denominación técnica de “Optimización del Servicio de Agua Potable – Acueducto de Vipos”, el proyecto establece un riguroso plazo de ejecución de 42 meses. El diseño de ingeniería civil contempla una nueva toma de captación sobre el cauce del río Vipos, la edificación de una moderna planta potabilizadora, obras complementarias de alta complejidad y la disposición de cinco reservas estratégicas de almacenamiento. Asimismo, se prevé el tendido de un ducto de 50 kilómetros de extensión, el cual reemplazará y ampliará sustancialmente la capacidad del sistema que se encuentra operativo en la actualidad.
De acuerdo con las proyecciones de los equipos técnicos, la nueva red permitirá garantizar el recurso a las localidades de Tapia, Tafí Viejo y Cebil Redondo, además de robustecer de manera significativa el caudal destinado al sector noroeste de San Miguel de Tucumán, una de las zonas con mayor tasa de densificación urbana en las últimas décadas.
La obra busca resolver una problemática de larga data vinculada a la escasez del recurso en la región de las yungas y sus franjas periurbanas. La acelerada expansión demográfica registrada en los últimos veinte años —con especial énfasis en los municipios de Yerba Buena, Tafí Viejo y Cebil Redondo— tensionó al límite una infraestructura obsoleta que ya evidenciaba severas restricciones técnicas, llegando a paralizar nuevos desarrollos inmobiliarios y a condicionar de manera crítica el crecimiento sociodemográfico de diversas comunidades.
La reactivación de esta iniciativa representa también el cierre de un intrincado periplo administrativo. Un proceso licitatorio previo había quedado trunco tras el recambio de la administración nacional y la consecuente readecuación de las partidas destinadas a la obra pública. La reciente adjudicación bajo este nuevo esquema de financiamiento internacional restituye previsibilidad al plan rector a través de un cronograma de ejecución definitivo. Tras múltiples dilaciones en años anteriores, la concreción de los trabajos abre un escenario de expectativas respecto a la continuidad de las obras, indispensables para saldar una de las deudas en infraestructura más acuciantes de la provincia.

