¿Licencia invernal de cinco días para municipales? La propuesta que invita a preguntarse quién gobierna la capital

Mientras la provincia y el país atraviesan una de las crisis económicas más severas de las últimas décadas, con ajustes presupuestarios, recortes nacionales y familias tucumanas esforzándose por llegar a fin de mes, en el Concejo Deliberante de la capital surgió una idea digna de figurar en el catálogo de las ocurrencias administrativas: crear una “licencia invernal” de cinco días hábiles corridos para los empleados municipales.

El proyecto, presentado por el concejal Carlos Ale, propone otorgar este receso administrativo durante el mes de julio —coincidiendo con las vacaciones escolares— a los trabajadores de la comuna que cuenten con al menos un año de antigüedad. El argumento central, según su impulsor, es “modernizar la organización administrativa”, “humanizar el empleo público” y “acompañar las necesidades familiares” de los agentes.

Uno se pregunta, con legítima perplejidad, en qué realidad paralela se concibió semejante iniciativa. En un municipio que arrastra históricas dificultades financieras, que enfrenta reclamos salariales permanentes y que debe garantizar servicios esenciales con recursos escasos, se propone formalmente regalar cinco días pagos de descanso invernal, con guardias mínimas y rotativas, claro está.

“El Estado no puede seguir funcionando con estructuras pensadas hace décadas”, sostuvo el edil. La frase resulta casi poética: mientras el sector privado ajusta, recorta y despide para sobrevivir, el sector público municipal se plantea ampliar derechos vacacionales. Detrás de cada agente hay una familia, sí; pero también detrás de cada contribuyente que paga sus impuestos hay una familia que sostiene, con esfuerzo creciente, esa estructura.

El proyecto ingresó formalmente al Concejo y será tratado en comisión en las próximas semanas. De aprobarse, entraría en vigencia ya desde julio de este año.

Cabe preguntarse, entonces, con ironía no exenta de preocupación: ¿quién propuso realmente esta licencia invernal? ¿Es un gesto de sensibilidad social o un síntoma más de la desconexión entre cierta dirigencia política y la dura realidad que vive la mayoría de los tucumanos? En tiempos en que se exige eficiencia, austeridad y resultados concretos a la administración pública, regalar días de asueto pagados aparece, cuanto menos, como una prioridad discutible. Muy discutible.

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