Un gravísimo incidente de tránsito, signado por la imprudencia y la falta de auxilio, tuvo lugar en las últimas horas cuando una camioneta Volkswagen Amarok embistió a un automóvil particular, provocando su vuelco inmediato. El hecho, que de por sí reviste gravedad por la violencia del impacto, adquirió ribetes dramáticos al confirmarse que en el vehículo siniestrado viajaba una mujer de 85 años, y que el conductor responsable intentó abandonar la escena para eludir su responsabilidad.
La colisión se produjo con tal magnitud que el rodado menor perdió la estabilidad y terminó volcado sobre la calzada, dejando a sus ocupantes en una situación de extrema vulnerabilidad. Según los testimonios recabados en el lugar, la avanzada edad de la mujer herida generó una inmediata movilización de los transeúntes, quienes no solo asistieron a los damnificados, sino que además intervinieron para evitar que el conductor de la camioneta lograra concretar su huida.
El intento de fuga, frustrado por el accionar de testigos y la posterior llegada de las fuerzas de seguridad, añade un agravante ético y procesal de fuste al siniestro. La conducta del automovilista, que omitió el deber básico de asistencia ante un accidente de esta escala, se encuentra ahora bajo un estricto análisis judicial. Mientras tanto, la mujer de 85 años debió ser trasladada de urgencia para recibir atención médica, en un cuadro cuya evolución es seguida con cautela por los profesionales de salud.
Este episodio vuelve a poner el foco sobre la alarmante recurrencia de la violencia vial y la erosión de la responsabilidad individual al volante. Más allá de las pericias técnicas que determinarán las causas materiales del choque, el suceso deja una huella de indignación en la comunidad ante la desidia de quienes, frente a la tragedia ajena, optan por la evasión en lugar del compromiso civil y humano.
