La causa por el violento ataque sufrido por un estudiante universitario en la puerta de su facultad se complicó significativamente para las tres mujeres acusadas, luego de que tres testigos independientes confirmaran la versión aportada por la víctima.
Según informaron fuentes judiciales, los testimonios recolectados en las últimas horas coinciden en que las acusadas agredieron al joven sin mediar provocación alguna, lo golpearon con un casco y le arrojaron agua hirviendo, provocándole quemaduras de consideración en el rostro y el cuello.
Los tres testigos presenciales, que no tienen vínculo con ninguna de las partes, declararon ante la fiscalía que observaron claramente cómo las mujeres se abalanzaron sobre el estudiante mientras este se encontraba solo y sin participar en ninguna discusión previa.
Esta nueva evidencia fortalece la hipótesis de un ataque premeditado o, al menos, de una agresión unilateral, y desacredita la versión de las imputadas, quienes habían sostenido que se trató de un forcejeo mutuo y accidental.
La fiscal a cargo de la investigación dispuso nuevas medidas, entre ellas la ampliación de la declaración de la víctima y el análisis de las imágenes de cámaras de seguridad de la zona, que podrían resultar determinantes para el avance de la causa.
Las tres mujeres permanecen imputadas por el delito de lesiones graves y podrían sumar una calificación por el uso de elementos peligrosos. Hasta el momento ninguna de ellas recuperó su libertad.
El caso, que ocurrió en las inmediaciones de una facultad de la UNT, generó gran conmoción en el ámbito universitario y renovó el debate sobre la violencia entre jóvenes y la necesidad de mayor seguridad en los alrededores de los establecimientos educativos.
La investigación continúa su curso y se espera que en los próximos días se definan nuevas medidas procesales.
