BEIRUT / JERUSALÉN.- A pesar del alto el fuego de dos semanas acordado entre Estados Unidos e Irán, Israel llevó a cabo ayer una de las mayores oleadas de ataques aéreos contra objetivos en Líbano, con un saldo de al menos 254 muertos y más de 1.100 heridos, según las autoridades libanesas. El primer ministro Benjamin Netanyahu había aclarado horas antes que el acuerdo no incluía el frente libanés.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) describieron la operación como “el mayor ataque coordinado” desde el inicio del conflicto actual con Hezbolá. En un lapso de apenas diez minutos, más de cien objetivos —centros de mando, infraestructuras militares y posiciones de la milicia chií respaldada por Irán— fueron alcanzados en Beirut, el sur del Líbano y el valle de la Beká. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, y el portavoz militar Avichay Adraee confirmaron que los blancos correspondían a “infraestructura de Hezbolá”.
El Ministerio de Salud de Líbano y la Defensa Civil reportaron al menos 254 fallecidos y 1.165 heridos en todo el territorio afectado. Otras fuentes, como la agencia AP, cifraron en más de 112 los muertos en las primeras horas, con centenares de heridos y hospitales desbordados. Se teme que la cifra definitiva aumente, ya que varias personas permanecen bajo los escombros. El presidente libanés, Joseph Aoun, calificó los ataques de “barbáricos”.
Israel se siente tan impune que está grabando como bombardea y destruye por completo aldeas y poblaciones enteras en el sur de Líbano, quedándose con el territorio, como hace en Gaza y Cisjordania.
A nadie más se le permite lo que hace Israel. pic.twitter.com/TbCL6usSby— Julián Macías Tovar (@JulianMaciasT) March 30, 2026
El acuerdo de tregua entre Washington y Teherán se alcanzó el martes por la noche, tras intensas gestiones en las que participó el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif. El presidente Donald Trump lo presentó como una pausa de catorce días condicionada a la inmediata reapertura del estrecho de Ormuz y al cese de agresiones regionales por parte de Irán. Fuentes iraníes y paquistaníes habían interpretado el entendimiento como “global” e incluyente del Líbano, con negociaciones formales previstas para el viernes en Islamabad.
Sin embargo, la oficina de Netanyahu emitió un comunicado preciso: Israel apoya la decisión de Trump, pero “el alto el fuego de dos semanas no incluye a Líbano”. El presidente Trump coincidió en que se trata de “un conflicto aparte” motivado por la persistente amenaza de Hezbolá en la frontera norte de Israel.
Irán reaccionó con cautela. Su embajador ante la ONU y fuentes oficiales advirtieron que nuevos ataques contra Líbano podrían poner en riesgo la frágil tregua. “Nuestras fuerzas permanecen en alerta máxima”, señalaron.
La operación israelí se produce en el marco de una guerra que, según el Ministerio de Salud libanés, ya había causado más de 1.530 muertos y 4.800 heridos en Líbano desde el 2 de marzo. Más de 1,2 millón de personas han sido desplazadas.
Mientras los mercados energéticos reaccionaban con alzas moderadas y luego caídas ante la reapertura parcial del estrecho de Ormuz, la situación sobre el terreno sigue volátil. El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, había calificado la reciente ofensiva contra Irán como “una victoria histórica”, pero insistió en que Washington mantendrá presencia militar en la región para garantizar el cumplimiento del acuerdo.
La exclusión explícita de Líbano del alto el fuego revela la complejidad de separar los distintos frentes de esta confrontación regional. Analistas advierten que la continuidad de las operaciones israelíes podría complicar las conversaciones previstas en Islamabad y erosionar el incipiente entendimiento entre Washington y Teherán.
