Mientras el dolor por la muerte de Mariano Robles y Solana Albornoz aún conmueve a la provincia, una pareja que asistió a la misma boda y transitó el idéntico camino hacia su hogar vivió una experiencia de riesgo extremo, pero logró salvar su vida. El contraste de destinos, en el marco del violento temporal del sábado, pone de relieve la extrema peligrosidad de ciertos tramos viales cuando se desatan tormentas intensas en el área metropolitana.
La pareja, cuyos nombres no se han hecho públicos por decisión de los involucrados, regresaba del complejo SMATA de Tafí Viejo, donde se había celebrado la misma fiesta de casamiento a la que asistieron Robles y Albornoz. Al llegar al sector inundado —el mismo donde el Nissan Versa de la otra familia fue arrastrado por la corriente—, su vehículo también fue alcanzado por el agua.
Según el testimonio de la mujer, el pánico se apoderó de ellos en cuestión de segundos. “Pensaba que mi esposo había muerto”, relató con la voz aún entrecortada por la emoción. El automóvil fue desplazado violentamente por la fuerza del agua, pero, a diferencia de lo ocurrido con el matrimonio fallecido, lograron mantenerse a flote el tiempo suficiente para escapar ilesos.
El episodio ocurrió en el mismo tramo crítico entre el salón de fiestas y la zona del canal, en jurisdicción de Tafí Viejo y cercana a Yerba Buena, donde las intensas precipitaciones provocaron el desborde de cursos de agua y la formación de corrientes subterráneas capaces de arrastrar vehículos.
Esta experiencia cercana a la tragedia se suma al duelo por Robles, empleado de la Caja Popular de Ahorros, y Albornoz, quien se desempeñaba en la Casa de Gobierno provincial. Ambos dejaron huérfanos a dos niños pequeños y fueron velados este martes en la capital tucumana.
El contraste entre ambos casos evidencia, una vez más, la vulnerabilidad de la infraestructura vial y de desagües en la región ante fenómenos climáticos cada vez más frecuentes e intensos. Fuentes cercanas a las investigaciones señalaron que la Justicia continúa analizando las condiciones del recorrido y las posibles responsabilidades en materia de prevención y señalización.
Mientras la comunidad tucumana acompaña a las familias de las víctimas fatales, el relato de esta pareja sobreviviente sirve como testimonio elocuente de cuán delgada puede ser la línea entre la vida y la muerte en noches de tormenta. Las autoridades municipales y provinciales han sido instadas a revisar con urgencia las obras hídricas en las zonas afectadas para evitar que episodios como estos se repitan.
