La Semana Santa continúa con sus días más significativos. El Jueves Santo y el Viernes Santo concentrarán en Tucumán los rituales más importantes del Triduo Pascual, con celebraciones que combinan tradición, simbolismo y profunda espiritualidad en iglesias, capillas y espacios públicos de la provincia.
Jueves Santo: memoria de la Última Cena y el servicio
El Jueves Santo recuerda la Última Cena de Jesús con sus apóstoles, la institución de la Eucaristía y el Orden Sacerdotal, además del gesto del lavatorio de los pies como símbolo de humildad y servicio.
Las actividades comenzarán a las 10.30 con la Misa Crismal en la Catedral de Tucumán, presidida por el arzobispo monseñor Carlos Sánchez. Durante esta celebración, los sacerdotes renovarán sus promesas y se bendecirán los óleos sagrados que se utilizarán en los sacramentos durante el año.
Por la tarde, se celebrará la Misa de la Cena del Señor, que marca el inicio oficial del Triduo Pascual e incluirá el tradicional lavatorio de los pies:
- A las 19 hs: monseñor Roberto José Ferrari, obispo auxiliar, presidirá la misa en la capilla Virgen del Carmen de Villa Benjamín Aráoz, en Burruyacu.
- A las 19 hs: monseñor Carlos Sánchez celebrará en la capilla La Cruz, en La Cruz de Abajo.
- A las 20.30 hs: monseñor Sánchez oficiará otra misa en la capilla Cristo Redentor de La Ramada, también en Burruyacu.
Como es costumbre, muchos fieles realizarán el recorrido de las siete iglesias para acompañar espiritualmente a Cristo en las horas previas a su pasión, junto con momentos de adoración al Santísimo Sacramento.
Viernes Santo: el día del silencio y la pasión
El Viernes Santo es el día más sobrio y de mayor recogimiento. No se celebra misa y prevalece un clima de silencio, oración y contemplación de la pasión y muerte de Jesús.
Los fieles observarán el ayuno y la abstinencia de carne, no solo como privación, sino como una práctica de introspección espiritual.
El eje central de la jornada será el Vía Crucis, con sus 14 estaciones que recrean el camino de Jesús hacia la cruz. En distintos puntos de la provincia se realizarán representaciones vivas de la Pasión, que convocan a comunidades enteras y llenan de devoción las calles y plazas.
Estas tradiciones fortalecen la identidad católica tucumana y permiten a los fieles vivir intensamente los misterios centrales de su fe.
