El escándalo en el Concejo Deliberante de Yerba Buena no cesa y suma nuevas denuncias. A la realizada por Gabriela Garolera contra Walter “Kabuby” Aráoz, ahora dos de sus pares, María Mercedes Moraiz (CREO) y María de Lourdes Decoud Griet (Juntos por el Cambio) acusaron a la edil justicialista.
Javier Jantus, presidente del Concejo Deliberante de Yerba Buena por Cambia Tucumán, intervino públicamente para explicar lo sucedido en el marco de las denuncias cruzadas entre el concejal jaldista Walter “Kabuby” Aráoz y la concejal chahlista Gabriela Garolera.
“Entre ellos hay un conflicto y en otras sesiones también discutieron”, reconoció Jantus. Aclaró que durante la última reunión de Labor Parlamentaria, “el concejal Aráoz llegó tarde, no se dirigió a ningún concejal y no le dirigió la palabra a Garolera”.
Respecto de la sesión de septiembre que menciona Garolera en su denuncia, Jantus detalló: “El concejal Aráoz exponía con vehemencia sobre un tema y la concejal interrumpió varias veces sobrepasando la autoridad del presidente. En ningún momento hubo agresiones. Podemos exponer y debatir, pero todo tiene un límite y es el respeto”.
El titular del cuerpo relativizó que el episodio tenga un componente de género. “No es que haya violencia contra la concejal Garolera porque sea mujer, todos somos iguales ante la ley. Lo que sí, los hombres debemos ser cuidadosos en el tono y en las formas”, afirmó.
Jantus también se refirió al proyecto de controles toxicológicos impulsado por Garolera. “No está confirmado que hoy se trate, no se obtuvieron los dictámenes. Si se lo incorpora será porque el cuerpo lo aprueba con la mayoría requerida”, explicó. Recordó que ya existe una ordenanza vigente en Yerba Buena sobre controles toxicológicos y que los nuevos proyectos —uno del concejal Argiró y otro de Garolera— fueron unificados, aunque aún restaban pasos formales para su tratamiento.
De cara a la sesión prevista para ese día a las 9.30, anticipó que se tomarían “recaudos para que se desarrolle en un marco de seguridad”. Llamó a descomprimir la situación: “Hay que sentarse a dialogar. El Concejo está para atender los intereses del vecino, no cuestiones personales”.
Sobre posibles sanciones internas, Jantus fue cauto: “En la vorágine de la discusión se pueden decir muchas cosas. La expulsión no sé si puede suceder, antes hay un proceso complejo. Es prematuro aventurar cualquier opinión”.
En paralelo, las concejalas María Mercedes Moraiz (CREO) y María de Lourdes Decoud Griet (Juntos por el Cambio) presentaron un escrito ante la presidencia del Concejo en el que apuntaron directamente contra Garolera.
“La reunión no pudo realizarse como corresponde debido a maltratos, gritos e insultos por parte de una concejal”, señalaron. Denunciaron que fueron “amedrentadas” y amenazadas con “escrache público”.
En el documento, las ediles detallaron que la concejal “se dirigió de manera irrespetuosa, injuriando y amenazando”, y cuestionaron que intentara “imponernos autoritariamente cómo debíamos actuar, pensar, decidir y proceder con un proyecto de su autoría”. Además, afirmaron que buscó “poner en duda nuestra reputación” si no acompañaban su iniciativa en los términos planteados.
“No es la primera ocasión en que situaciones como estas suceden por parte de la misma concejal”, sostuvieron, al recordar antecedentes de conflictos con otros integrantes del cuerpo, entre ellos el concejal Apud Filippin y el propio Aráoz.
Por ello, solicitaron la intervención firme del presidente: “Le pedimos firmeza ante hechos como estos que solo desprestigian la imagen del Concejo, aclarando y poniendo en conocimiento a la sociedad la verdad de lo acontecido”. Remarcaron que la autoridad de la Presidencia “no es meramente formal”, sino que debe garantizar el funcionamiento del cuerpo “en un marco de respeto y racionalidad”.
La tensión continuó escalando. Gabriela Garolera fue internada y solicitó una medida perimetral contra Walter “Kabuby” Aráoz, en el marco de la denuncia que había presentado previamente contra él.
