Cincuenta años después del Golpe Militar, Argentina sigue dividida en la interpretación de la historia

Mientras miles de personas se movilizaron en Plaza de Mayo para reclamar memoria, verdad y justicia por las víctimas del terrorismo de Estado, el Gobierno Nacional difundió un video que propone una mirada “completa” del período 1976-1983, cuestionando la narrativa predominante de las últimas décadas. A medio siglo del 24 de marzo de 1976, las heridas del pasado continúan marcando la vida pública argentina.

El 24 de marzo de 1976, un golpe de Estado cívico-militar derrocó al gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón e inauguró un régimen que, según las investigaciones judiciales y los organismos de derechos humanos, sistematizó la desaparición forzada de personas, la tortura y otras violaciones graves a los derechos humanos. Las estimaciones más difundidas hablan de alrededor de 30.000 víctimas, aunque esa cifra ha sido objeto de debate historiográfico y político en los últimos años.

Este martes, a cincuenta años exactos de aquel quiebre institucional, la Plaza de Mayo volvió a ser escenario de una multitudinaria movilización. Organismos de derechos humanos, partidos de la oposición, sindicatos y agrupaciones sociales confluyeron bajo consignas que incluyeron el reclamo de “que digan dónde están” los desaparecidos. En el trayecto, una columna de La Cámpora pasó frente al domicilio de Cristina Fernández de Kirchner, en San José 1111, donde la ex presidenta cumple arresto domiciliario. La ex mandataria se asomó al balcón para saludar a los manifestantes.

En redes sociales circularon imágenes y mensajes de esa escala. Uno de los posteos más compartidos mostró el saludo de Fernández de Kirchner y combinó la marcha con reclamos explícitos por su liberación, en un cruce que ilustra cómo, para sectores de la oposición, la conmemoración del golpe se entrelaza con la actualidad política.

Por su parte, el Gobierno Nacional, a través de la cuenta oficial de la Casa Rosada en X, difundió un adelanto y luego el video completo titulado “Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia Completa”. El material, de más de una hora, incluye testimonios de hijos de desaparecidos y de víctimas del terrorismo guerrillero previo a 1976. El mensaje que acompañó el posteo oficial fue claro: “Mañana se cumplen 50 años del 24 de marzo de 1976, fecha que demanda conocer la historia completa, de ambos lados y sin mentiras”.

El video cuestiona lo que describe como un “fatal experimento narrativo” impulsado durante los gobiernos kirchneristas, al que acusa de haber construido una visión sesgada con fines políticos y económicos. “Cuando se presenta la historia de forma parcial, deja de ser memoria y se convierte en un instrumento de manipulación”, sostiene el material.

La conmemoración de este cincuentenario se produce en un contexto de fuerte polarización. Para unos, el 24 de marzo debe ser recordado exclusivamente como el inicio del terrorismo de Estado y la violación sistemática de derechos humanos. Para otros, cualquier relato honesto debe incluir también la violencia política de los años previos, los atentados de organizaciones armadas como Montoneros y el ERP, y las responsabilidades de la clase política y sindical que antecedieron al golpe.

A medio siglo de distancia, la sociedad argentina no ha logrado cerrar esa página de su historia. Las marchas, los documentos oficiales y los debates en redes sociales muestran que las interpretaciones siguen enfrentadas. La verdad judicial avanzó con condenas a represores, pero persisten interrogantes sobre la cifra exacta de víctimas, el rol de la guerrilla y el uso político de la memoria.

El desafío que deja este nuevo aniversario es si el país podrá, alguna vez, mirar ese pasado con la rigurosidad que exige la historia, sin que el relato se convierta en arma de la contienda presente. Mientras tanto, la división persiste y el “Nunca Más” se pronuncia con acentos distintos según quién lo enuncie.

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