En un golpe directo al corazón del segundo mandato de Donald Trump, Joe Kent, el jefe de la lucha antiterrorista de Estados Unidos, presentó este martes su renuncia irrevocable con una acusación que resuena como una bomba en los círculos conservadores: la administración inició acciones militares contra Irán sin que existiera una amenaza inminente, empujada por presiones externas de Israel y su influyente lobby en Washington.
Kent, veterano de las Fuerzas Especiales, exagente de la CIA y hombre que perdió a su esposa en un atentado suicida en Siria en 2019, no se guardó nada. En una carta abierta publicada en su cuenta de X (@joekent16jan19), dirigida directamente al presidente, escribió con crudeza:
“Después de mucha reflexión, he decidido renunciar a mi cargo como Director del Centro Nacional de Antiterrorismo, con efecto inmediato. No puedo, en buena conciencia, apoyar la guerra en curso contra Irán. Irán no representaba una amenaza inminente para nuestra nación, y está claro que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense”.
After much reflection, I have decided to resign from my position as Director of the National Counterterrorism Center, effective today.
I cannot in good conscience support the ongoing war in Iran. Iran posed no imminent threat to our nation, and it is clear that we started this… pic.twitter.com/prtu86DpEr
— Joe Kent (@joekent16jan19) March 17, 2026
El exfuncionario, confirmado en el cargo por un margen estrecho en el Senado, afirmó que la inteligencia a su disposición nunca respaldó la narrativa oficial de un peligro inmediato. Según Kent, “funcionarios israelíes de alto rango” e “influyentes periodistas y operadores estadounidenses” montaron una campaña de desinformación que terminó convenciendo a Trump de abandonar su doctrina America First.
“Te engañaron, señor Presidente”, es el mensaje implícito que recorre toda la misiva. Kent recordó su propio sacrificio y el de miles de patriotas estadounidenses para advertir que no está dispuesto a enviar “a la próxima generación a morir en otra guerra sin sentido en Medio Oriente que solo beneficia a intereses extranjeros”.
La respuesta inmediata de Trump y la Casa Blanca
La reacción no se hizo esperar. El propio Donald Trump, consultado por la prensa, reconoció que Kent “es un buen tipo”, pero lo descalificó con dureza: “Al leer su declaración me di cuenta de que es bueno que se haya ido. Dijo que Irán no era una amenaza. Irán sí era una amenaza”.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, fue aún más contundente y tildó las afirmaciones de Kent de “insultantes y ridículas”, insistiendo en que el presidente actuó con “pruebas sólidas y contundentes” de que Irán planeaba atacar primero a Estados Unidos o a sus intereses.
Tucker Carlson sale en defensa
Uno de los primeros en romper lanzas a favor de Kent fue su amigo personal, el influyente comentarista Tucker Carlson. En declaraciones recogidas por The New York Times, Carlson no midió palabras:
“Joe es el hombre más valiente que conozco. Está dejando un puesto que le daba acceso a la inteligencia más relevante del más alto nivel. Los neoconservadores intentarán destruirlo por ello. Él lo sabe y aun así lo hizo”.
El respaldo de Carlson, una de las voces más escuchadas dentro del movimiento America First, refuerza la percepción de que la decisión de Trump ha abierto una fractura profunda en el trumpismo, entre quienes priorizan el no intervencionismo y aquellos que, una vez más, ven en Medio Oriente una prioridad estratégica.
Un perfil polémico que ahora sacude al MAGA
Joe Kent nunca fue un funcionario convencional. Su nombramiento generó controversia por sus posturas pasadas, sus vínculos con sectores duros de la derecha y su defensa de teorías como el fraude electoral de 2020 o el rol de agentes provocadores en el 6 de enero. Sin embargo, su renuncia por principios —renunciando a poder, acceso e influencia— le otorga una autoridad moral que pocos pueden cuestionar dentro de las filas conservadoras.
Esta salida coloca bajo el microscopio una de las decisiones más graves del segundo mandato de Trump y da oxígeno a quienes sostienen que, una vez más, Estados Unidos ha sido arrastrado a un conflicto en Medio Oriente que no responde a sus intereses vitales, sino a presiones externas. La grieta en el MAGA es real. Y Joe Kent acaba de encender la mecha.
