En un intento por mitigar el desastre provocado por las incesantes lluvias que han dejado a miles de familias afectadas, el Gobierno provincial autorizó una inversión de más de 1.247 millones de pesos para comprar alimentos de emergencia. Esta medida llega en medio de un verano infernal marcado por inundaciones, evacuaciones y alertas meteorológicas que no dan tregua en Tucumán. Esta inyección de fondos busca atender el drama inmediato causado por las tormentas que han convertido calles en ríos y barrios en zonas de desastre.
Tucumán está en el ojo de la tormenta este 2026, con un patrón climático que ha escalado a niveles alarmantes. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) no para de emitir alertas amarillas y naranjas, como la del 3 de marzo, que advirtió de tormentas severas con granizo, rayos intensos y ráfagas de hasta 90 km/h. En el sur, localidades como Piedra Grande en Alpachiri sufrieron vientos furiosos y lluvias torrenciales el jueves 5 de marzo. Un frente frío el 4 de marzo azotó el NOA con precipitaciones intensas y granizo que dejó todo patas arriba.
Las acumulaciones han sido brutales: en 26 horas, cayeron 134 mm cerca del aeropuerto de San Miguel de Tucumán, superando los promedios mensuales y dejando un panorama desolador. Marzo se perfila como un mes húmedo y caluroso, con temperaturas de 16°C a 28°C, pero con 8 a 15 días de lluvia y hasta 185 mm esperados, gracias a un otoño más inestable en el NOA impulsado por olas de aire polar. Estas condiciones han transformado la provincia en un campo de batalla contra el agua.
Vecinos al límite
El drama humano es palpable en cada rincón. En Leales, el paraje Mujer Muerta quedó aislado una vez más, con cortes de luz que arruinan alimentos y dejan sin agua potable a familias enteras. Al sur, un temporal de 145 mm golpeó a 400 familias, con calles convertidas en lagunas, rutas bloqueadas y comunidades incomunicadas. En Monteros y La Cocha, los vecinos claman por un respiro ante las tormentas eléctricas y vientos que no cesan, expresando un agotamiento total por esta pesadilla recurrente.
El impacto llega hasta las aulas: unas 200 escuelas suspendieron clases por las inundaciones, con 40 edificios afectados y convertidos en refugios improvisados para evacuados. El gobernador Osvaldo Jaldo coordina la asistencia, pero los problemas como desagües obstruidos por basura y riesgos de crecidas repentinas agravan la vulnerabilidad en barrios periféricos y zonas bajas de la capital.
Más agua en el horizonte y alertas activas
El SMN mantiene la alerta amarilla hasta la mañana del 11 de marzo, con lluvias intensas de 30-55 mm, vientos fuertes, posible granizo y descargas eléctricas que mantienen en vilo a la provincia. Para este 10 de marzo, se espera una jornada nublada con mínimas de 20°C y máximas de 25°C, lluvias moderadas hasta 5 mm y chaparrones por la tarde-noche, en un ambiente bochornoso con 94% de humedad y vientos del sur.
La inestabilidad persiste hasta el 12-13 de marzo, con mejoras parciales hacia el fin de semana, aunque nuevas tormentas podrían volver el 22-23. El trimestre marzo-mayo promete lluvias por encima de lo normal y temperaturas elevadas, augurando un otoño complicado. Las recomendaciones son claras: evite zonas anegadas, desconecte electrodomésticos y no tire basura para no empeorar el caos.
Esta asistencia alimentaria es un parche en medio de la tormenta, pero resalta la urgencia de planes a largo plazo frente a un clima cada vez más impredecible que pone en jaque a Tucumán.
